Psicólogos y orientadores alertan del impacto emocional, cognitivo y académico del uso precoz de plataformas digitales
El anuncio del GOBIERNO sobre la intención de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años ha abierto un debate de amplio calado en el ámbito educativo y psicológico. La medida, adelantada durante su intervención en la Cumbre Mundial de Gobiernos, deberá ser aprobada en Consejo de Ministros y seguir su tramitación normativa.
La propuesta sitúa a España en la línea de países como Francia, que ya han avanzado en regulaciones similares. El objetivo declarado es claro: prevenir los efectos negativos que el uso temprano y no supervisado de redes sociales puede tener en la salud emocional y el desarrollo integral de niños y adolescentes.
Impacto emocional y desarrollo neurológico en riesgo
Desde el Departamento de Orientación Psicopedagógica del Colegio Real Monasterio Santa Isabel, en Barcelona, los especialistas interpretan la iniciativa como una respuesta preventiva a una realidad que ya se manifiesta en las aulas.
“No hablamos únicamente de un mal uso puntual, sino de dinámicas estructurales que afectan a la autoestima, a la identidad y a la forma en que los menores se relacionan consigo mismos y con los demás”, explican desde el equipo.
Los expertos subrayan que las redes sociales operan bajo lógicas de exposición constante, comparación social y búsqueda de validación. Todo ello incide en una etapa vital en la que el cerebro aún está en pleno proceso de maduración, especialmente en lo relativo a la autorregulación, el control de impulsos y la gestión emocional.
Ángel Ubach, psicólogo del departamento, advierte de que esta combinación incrementa la vulnerabilidad frente a problemas como la ansiedad, la baja autoestima, la dificultad de concentración o el uso compulsivo de la tecnología.
El fenómeno del “vamping” y el deterioro del descanso
Uno de los efectos que más preocupa a docentes y orientadores es el llamado vamping: el uso nocturno de dispositivos que altera los ciclos de sueño. Dormir con el móvil en la habitación o consultar redes hasta altas horas de la madrugada tiene consecuencias directas en la atención, la memoria y el rendimiento académico.
“La falta de descanso repercute también en el estado emocional: mayor irritabilidad, inquietud o desmotivación”, señalan los especialistas, quienes detectan en el entorno escolar un aumento de dificultades atencionales, problemas de motivación y conflictos interpersonales.
Ciberacoso, viralidad y riesgos legales
Los riesgos no se limitan al plano psicológico. El entorno digital amplifica situaciones de conflicto y puede perpetuar el daño a través de la viralidad. Casos de ciberacoso, difusión de contenidos íntimos, suplantación de identidad o acceso involuntario a material inadecuado forman parte de los escenarios que los centros educativos afrontan con creciente frecuencia.
Belén Sánchez, coordinadora del Departamento de Orientación, subraya que “cuando una situación se descontrola en el ámbito digital, el sufrimiento no se circunscribe a un momento concreto, sino que se prolonga en el tiempo y traspasa el espacio escolar”.
Regular no es suficiente sin educación y acompañamiento
A pesar de valorar positivamente la futura regulación, los expertos coinciden en que la ley, por sí sola, no resolverá el problema. “Puede establecer un límite, pero no sustituye la educación”, insisten.
La experiencia demuestra que los menores que crecen con normas claras, diálogo abierto y supervisión progresiva desarrollan una relación más equilibrada con la tecnología. Entre las pautas recomendadas destacan:
- Establecer límites coherentes y acordes a la edad.
- Educar en privacidad y pensamiento crítico.
- Acompañar los primeros usos digitales.
- Ofrecer ejemplo adulto en la gestión del tiempo y la exposición online.
El anuncio gubernamental, concluyen, abre un debate imprescindible sobre la protección de los menores en un entorno digital omnipresente. Más allá de la prohibición, la clave residirá en combinar regulación, pedagogía y corresponsabilidad familiar y escolar.