Juan Fernández, Cristina Gallego y Mayara Belorio premio Ecotrophelia por un snack hecho con pan desechado en la cadena alimentaria

Los alumnos de Ingenierías Agrarias Juan Fernández, Cristina Gallego y Mayara Belorio han conseguido su pase a la final tras presentar el producto “Crustnack” a este concurso que premia el talento y la innovación de jóvenes en el sector de la alimentación y bebidas

El grupo integrado por Juan Fernández, Cristina Gallego y Mayara Belorio, estudiantes de la Escuela de Ingenierías Agrarias del Campus de la Universidad de Valladolid en Palencia, ha conseguido pasar a la fase final de los premios Ecotrophelia, que se celebrarán en Barcelona el próximo mes de septiembre, gracias a un snack, bajo el nombre de Crustnack, que reutiliza pan desechado en la cadena agroalimentaria.

El principal objetivo de este certamen de referencia es premiar el talento y la innovación de jóvenes estudiantes en el sector de alimentación y bebidas, a través de la elaboración de un producto de este ámbito que cumpla unos requisitos específicos: debe ser innovador en alguna de sus fases (concepto, aspectos técnicos, formulación, envasado), debe mantener la perspectiva medioambiental, ser comercializable y apto para el consumo humano”.

En total, se han seleccionado siete equipos finalistas: uno de la Universidad de Valladolid, dos de la Universidad Politécnica de Valencia, tres de la Universidad Autónoma de Barcelona y uno de la Universidad de Barcelona.

Todos estos productos seleccionados, tal y como marcan las bases de los Premios Ecotrophelia 2020 son distinguibles por sus propiedades nutricionales y organolépticas, además de respetar y cumplir la legislación vigente en materia de aditivos, ingredientes y etiquetado.

Un snack saludable y sostenible

La estudiante del Doctorado en Agroalimentaria Mayara Belorio, junto con los alumnos del Máster de Calidad, Desarrollo e Innovación de los Alimentos Cristina Gallego y Juan Fernández son los artífices de este producto que ha reunido los requisitos de este certamen. “Este producto ha sido creado para luchar contra el desperdicio alimentario y, por ello, está hecho con un 100% de harina de pan recuperado” explica la estudiante de la UVa. “Además- continúa- es nutritivo, ya que contiene una combinación de diferentes semillas (girasol, lino, sésamo, calabaza y amapola) y aceite de oliva virgen extra que mejoran su contenido de vitaminas, minerales, fibra y ácidos grasos saludables”.

“Este proyecto está basado en la reutilización de subproductos de la industria de panificación para la elaboración de snacks sostenibles a través del empleo de la economía circular. En España, se estima que los hogares desechan 2,9 millones de toneladas de alimentos al año, y un 59% de los mismos reconocen que desechan pan, cereales y productos de panadería (AECOC, 2017).

Nuestro objetivo es disminuir el desperdicio de los panes y ayudar al medio ambiente a través del uso más sostenible de los panes que no son vendidos en las panaderías y en el comercio local. Así, desarrollamos un producto de mayor valor añadido y “damos otra vida” a un producto que antes podría ser desechado”.

Mayara explica que cuando empezaron a hacer el proyecto de viabilidad “la aceptación fue muy alta y gustó mucho el producto”. Para ello hablaron con las más importantes empresas del sector de España, así como con panaderías.

Puntualiza que la única utilidad que hasta ahora se le daba al pan sobrante era la elaboración de pan rallado y en muchos casos no era viable, por lo que dar una segunda vida al pan se adecua al criterio de sostenibilidad que promueve el certamen Ecotrophelia.De momento, y dada la situación de la crisis sanitaria, aún no hay fecha fija para el certamen al que se tendrán que enfrentar con otros seis productos finalistas. En cualquier caso, tendrán que convencer al jurado allí presente que este snack es viable y puede ser comercializado como producto sano, natural y sostenible.