La desescalada y el arraigo

La sociedad, los cambios estructurales del capitalismo, la economía basada en el consumo y en el disfrute del tiempo libre exprimiéndolo hasta el último segundo han llevado al conjunto global donde nos vovemos y a las generaciones ha un desarraigo que se ha visto acrecentado durante la pandemia.

En la práctica: jóvenes y mayores no se relacionan. Si bien los abuelos y los nietos siempre tienen una gran relación durante la infancia, porque la incorporación de la mujer al mercado laboral y la necesidad de apoyos familiares para la educación de los hijos han llevado a que los más mayores de la estrutura se hayan hecho cargo de los pequeños.

Pero cuando crecen, en la mayoría de los casos, las relaciones se difuminan a la misma velocidad que los youtubers emigran a Andorra.

Seamos realistas: con 15 años el mundo se complica. A mi me pasó y entiendo que en plena Covid, encerrados, esperando como toros artificialmente guardados en un cercado minúsculo a que los liberen, cuando pueden, sólo quieran recorrer las calles y relacionarse con los iguales.

Pero ese no es un problema suyo. Es un asunto educacional. Si se infunden valores, si se piensa en quién sacaba el carrito, llevaba al cole en Infantil y Primaria, quién limpiaba los mocos o cambiaba los pañales… Eso es otro mundo.

Es una lástima que el egoismo haga pensar que “¿por qué se ha vacunado antes a los viejos, para lo que les queda?”, como he oído a la salida de un instituto. Hay un dicho en comunicación, que los mensajes se pierden cuando las personas se transforman en números. No nos dicen nada los cientos de muertos al día por Covid sobre todo de esos que nos dieron de comer y construyeron el suelo por el que pisamos, por eso se celebran fiestas clandestinas en Palencia.

Así somos: una sociedad a la que hay días que parece que los valores se perdieron. Pero a mi me queda la esperanza de los abrazos que otorgan aquellos bien educados que saben que el corazón está también en los mayores, y que priorizan el estar con los seres queridos por encima del dinero y del gasto del tiempo, por perder… Esperemos que esos pocos se conviertan en ‘manada’.