El Museo de Palencia se transforma en escenario musical con 40 alumnos de la Escuela Ortega

Cuarenta alumnos de la Escuela Ortega llenaron de música el Museo de Palencia en el Día Internacional de los Museos 2026.

La actividad “Una mañana en el Museo” unió cine, zarzuela y arquitectura brutalista en el marco del Día Internacional de los Museos 2026

El Museo de Palencia acogió este sábado la actividad “Una mañana en el Museo”, un concierto protagonizado por cuarenta alumnos de la Escuela de Música Ortega dentro de la programación organizada con motivo del Día Internacional de los Museos 2026. El recital convirtió durante más de tres horas las salas arqueológicas y la monumental escalera central del edificio en un espacio escénico donde convivieron música, patrimonio y arquitectura.

La actuación, desarrollada entre las 10:00 y las 13:30 horas, tuvo como eje principal el órgano electrónico Yamaha Stagea y ofreció un repertorio que transitó entre bandas sonoras cinematográficas, pasodobles, tangos y piezas de zarzuela, transformando el museo en un recorrido sonoro abierto a públicos de distintas generaciones.

Cuarenta alumnos de la Escuela Ortega llenaron de música el Museo de Palencia en el Día Internacional de los Museos 2026.

Bandas sonoras y zarzuela entre piezas arqueológicas

El programa reunió composiciones inspiradas en algunas de las películas y personajes más reconocibles de la cultura popular contemporánea. Durante la mañana sonaron adaptaciones vinculadas a títulos como Vaiana, Harry Potter, Piratas del Caribe, Rapunzel, Aladdín o La Cenicienta.

El concierto combinó ese repertorio con géneros tradicionales como el pasodoble, el tango o la zarzuela, construyendo un diálogo musical entre referencias populares contemporáneas y formas clásicas de la música escénica española.

Uno de los momentos más singulares de la jornada llegó con la interpretación del medley “It’s a Small World”, acompañada por castañuelas elaboradas con conchas y distribuidas desde distintos puntos de la gran escalera central del museo, lo que permitió integrar espacialmente la arquitectura del edificio dentro de la propia puesta en escena.

Un arreglo especial para el aniversario de la escuela

Entre las piezas destacadas figuró también el arreglo del intermedio de la zarzuela La boda de Luis Alonso, realizado específicamente para la Escuela de Música Ortega por el maestro mexicano Aldo Gerardo Delgadillo Álvarez.

La interpretación contó además con acompañamiento de percusión a cargo de alumnos de niveles superiores, reforzando el carácter colectivo y pedagógico del recital.

Música y arquitectura en el 40 aniversario de la Escuela Ortega

La actividad se integró igualmente en la conmemoración del 40 aniversario de la Escuela de Música Ortega, una de las instituciones musicales de referencia en la formación artística de la capital palentina.

La celebración contó con la presencia de Luis Arranz Algueró, autor del proyecto arquitectónico del Museo de Palencia, considerado uno de los ejemplos más representativos de arquitectura brutalista en la provincia.

Durante el acto, Arranz expresó su emoción por regresar al edificio y comprobar la actividad cultural que continúa desarrollándose en su interior décadas después de su construcción.

El museo como espacio vivo de creación cultural

La jornada evidenció la creciente tendencia de los museos a convertirse en espacios multidisciplinares donde el patrimonio histórico convive con nuevas formas de expresión artística. En este caso, el diálogo entre las colecciones arqueológicas, la arquitectura brutalista y la música en directo generó una experiencia cultural alejada del formato expositivo convencional.

La actividad formó parte de la programación vinculada al Día Internacional de los Museos, una celebración impulsada anualmente para reivindicar el papel de estos espacios como centros de intercambio cultural, educación y participación ciudadana.

Un icono brutalista convertido en escenario sonoro

El edificio del Museo de Palencia, inaugurado en la década de 1970, constituye uno de los ejemplos más singulares de arquitectura brutalista en Castilla y León. Sus grandes volúmenes de hormigón, la amplitud de los espacios interiores y la fuerza visual de la escalera central aportaron una dimensión escenográfica especialmente destacada al concierto.

La utilización del espacio arquitectónico como parte activa de la experiencia musical permitió transformar el museo en un recorrido inmersivo donde sonido, memoria y patrimonio convivieron durante toda la mañana.