Juan Pablo Ausín

Qué es Prosesía dices mientras clavas… No, no es la forma más original de comenzar a presentar un libro que se supone distinto a cualquier otro, para invitar a los lectores de Free Magazine a leerlo. ¿Y si digo que en él hay palabrotas, crítica social, amistad, humor, algo de escatología, o bastante ideas y reflexiones provocadas por el día a día sobre las cosas que nos rodean? Bueno, a lo mejor ya es otra cosa. ¿Y si te invito, como estoy haciendo ahora, a dejar las letras posarse sobre el papel según pasan por tu mente y decir que Prosesía es preci samente un poco de todo esto. Demasiadas cosas.
Bueno, vayamos del comienzo al final. Mi nombre es JuanPa y soy periodista desde hace más de un cuarto de siglo, que dicho así suena a viejo. Aunque tampoco me siento tanto. Si bien escribo desde hace bastante más, desde un poco antes de que me obligaran en clase de Lengua a leer a los clásicos y a inventar ocasionalmente textos que se pareciesen -lejanamente- a los de aquellos: Bécquer, Larra, Quevedo (don Francisco, el de las gafas, no el reguetonero), Garcilaso, Machado, Cervantes… Luego, ya sabes: que si tampoco está tan mal esto que me ha salido; que si las redacciones bien, pero te toca la vena romántica y sale algún verso -¡uy, qué vergüenza! Que nadie lo vea, no vayan a pensar que soy un moñas- y mejor dejarlo por ahí guardado, o mejor: mandarlo en plan anónimo… y ya aparecerá cuando sea famoso.
Bueno, algo apareció después. Pero de famoso nada.
El caso es que con los años vas quitándote complejos de encima y alguien te dice: ¿y por qué no publicas tus cosas, que parece que se te da bien? Y yo pensando “pero a quién le iba a interesar”. Pues eso, a quien te lo dice. Y posiblemente a más gente, pero si no pruebas, todo aquello que escribiste por pasar el rato, por descargar tu cabeza un rato, por obligación, porque pensaste que estaba bien o por lo que fuese, no lo sabrás nunca.
Y ahí es donde surge Prosesía. Una mezcla de todo lo anterior. Sin complejos, sin censuras, sin encasillamientos, sin vergüenza. Prosa y poesía, todo en uno, junto y revuelto si es necesario, pero con un nexo común que son varios: darme a conocer como escritor invitando al lector a adentrarse en mis asuntos y, por qué no, a plantearse sacar los suyos a flote.
La cosa es sencilla. ¿crees que no se puede escribir sobre los ruidos de la barriga? ¡Se puede! ¿Te duele la injusticia? Prueba a plasmarlo en el papel. ¿Quieres expresar cómo te sientes en un momento determinado y no sabes cómo? Díctatelo al móvil y escúchalo. Juega a autodefinirte según te ves, según crees que te ven, según quieres que te vean… Y luego léelo y no te preguntes si merece la pena ser leído. Házselo leer a alguien de tu confianza y habladlo. A lo mejor no llegas a publicar nada de todo eso, pero es un ejercicio de liberación.
A mí me ha costado años liberarme y no me arrepiento viendo ahora la cara de sorpresa de la gente preguntándome que desde cuando tenía todo esto guardado. Si yo te contara la de libretas, márgenes de libros, papeles sueltos, billetes de tren, recibos y muchas otras palabras, frases, versos o párrafos que tengo por ahí perdidos con mucha más prosesía de la que recojo en este libro…
Y sí, volviendo al comienzo de esta presentación, en Prosesía, mi libro, también me tomo un poco a chufla una de las rimas más famosas de quien fue una de mis primeras inspiraciones, Gustavo Adolfo Bécquer, porque
…Poesía serás tú misma,
pero si azul es tu pupila
(como canta el rapsoda)
mejor será que no te asustes
y vayas corriendo a ver a un especialista.
…
Y ya de paso, luego le echas un vistazo a Prosesía y me cuentas qué te parece el libro (que para eso estamos aquí también, ¿no?). Para más señas, recuerda que lo puedes buscar en tu librería más cercana (si no, que me lo digan), en internet o directamente hablando conmigo a través del perfil de Instagram @miprosesia.
Descubre mi mundo y, quien sabe ya puestos, descubre el tuyo también.