El festival segoviano reunió durante dos jornadas a destacados nombres internacionales de las músicas afroamericanas y volvió a convertir el Jardín de Los Zuloaga en uno de los grandes escenarios culturales del inicio del verano
AfroBlue Festival ha cerrado su quinta edición consolidado como una de las citas de referencia de las músicas afroamericanas en España. Durante los días 5 y 6 de junio, el Jardín de Los Zuloaga de Segovia volvió a convertirse en punto de encuentro para cientos de aficionados que disfrutaron de una programación caracterizada por la diversidad sonora, el elevado nivel artístico y un ambiente que ya forma parte de la identidad del certamen.
La edición de 2026 ha supuesto un nuevo paso adelante para el festival, que ha vuelto a colgar el cartel de entradas agotadas y confirma la tendencia de crecimiento sostenido experimentada en los últimos años. El respaldo del público reafirma el posicionamiento de AfroBlue dentro del circuito nacional de festivales especializados y refuerza su capacidad para atraer visitantes procedentes de distintos puntos del país.


Dos jornadas de música en directo
La programación arrancó el viernes con la actuación de Yuley Díaz, encargada de inaugurar una edición que desde sus primeros compases evidenció el excelente momento que atraviesa el festival. A continuación, el armonicista y cantante estadounidense John Németh, acompañado por Sean “Mack” McDonald, ofreció una actuación marcada por la intensidad y la elegancia del mejor blues contemporáneo.
La jornada continuó con la energía de los franceses Lehmanns Brothers, cuya combinación de funk, jazz y ritmos urbanos conectó rápidamente con el público, antes de que Principles of Joy cerrara la noche con una contundente propuesta de soul y rhythm and blues que puso en pie al recinto segoviano.
El sábado comenzó con una de las actividades más reconocibles del festival. La sesión vermú gratuita volvió a reunir a público de diferentes generaciones en torno a la música en directo y al patrimonio histórico de la ciudad. Vega y Olivares protagonizaron un concierto de carácter íntimo en el Palacio de Quintanar, mientras que The Shu Shu’s trasladó posteriormente la celebración al Jardín de Los Zuloaga con una actuación festiva y cercana.
Una programación internacional de primer nivel
La segunda jornada nocturna mantuvo el nivel artístico de la edición. Tiwayo abrió la programación con una propuesta que fusiona soul, folk y blues, mientras que Charlie Wood ofreció una de las actuaciones más celebradas del fin de semana gracias a su personal interpretación del jazz y el rhythm and blues de Memphis.
Uno de los momentos más destacados llegó con Patax. La formación liderada por Jorge Pérez presentó su espectáculo Work in Fusion, una propuesta en la que jazz, flamenco, funk y músicas del mundo convivieron con naturalidad ante un público entregado.
El cierre definitivo correspondió a los canadienses The Free Label, que transformaron el recinto en una gran celebración colectiva gracias a un repertorio cargado de soul, funk y energía escénica.

Mucho más que un festival de música
Más allá de la programación artística, AfroBlue ha vuelto a destacar por una fórmula que combina música, patrimonio y experiencia cultural. El entorno monumental del Jardín de Los Zuloaga, junto a la Iglesia de San Juan de los Caballeros, continúa siendo uno de los principales elementos diferenciadores de una propuesta concebida para disfrutarse con cercanía, comodidad y una marcada vocación intergeneracional.
Las buenas condiciones meteorológicas registradas durante ambas jornadas contribuyeron además a que asistentes y visitantes pudieran disfrutar plenamente de todas las actividades programadas.
Una cita consolidada en el calendario cultural
La quinta edición ha contado nuevamente con el respaldo de Cervezas Alhambra como patrocinador principal, además de la colaboración del Ayuntamiento de Segovia, Fundación Caja Rural y Palacio de Quintanar.
Con este nuevo éxito organizativo y de público, AfroBlue reafirma su posición como uno de los festivales más singulares del panorama nacional, capaz de reunir en un mismo espacio propuestas de soul, blues, jazz, funk y músicas afroamericanas contemporáneas.
El certamen se despide así de una edición especialmente celebrada por artistas y asistentes, mientras comienza ya a mirar hacia el futuro con el objetivo de seguir fortaleciendo una identidad propia que ha convertido a Segovia en uno de los enclaves culturales imprescindibles para los amantes de estos géneros musicales.