Tres de cada cuatro personas no usaron preservativo en su última relación sexual

La II Encuesta Nacional de Salud Sexual revela brechas en consentimiento, prevención, pornografía y aceptación de la diversidad en España.

La II Encuesta Nacional de Salud Sexual, elaborada por el Ministerio de Sanidad y el CIS, muestra avances en diversidad, descenso de la satisfacción sexual y brechas relevantes en consentimiento, prevención, pornografía y pago por relaciones sexuales.

El Ministerio de Sanidad y el Centro de Investigaciones Sociológicas han publicado este 18 de junio de 2026 la segunda edición de la Encuesta Nacional de Salud Sexual, realizada a 9.009 personas en España, que actualiza 16 años después la radiografía de hábitos, actitudes, experiencias y salud sexual de la población, con datos destacados sobre consentimiento, educación sexual, diversidad, prevención de infecciones de transmisión sexual, pornografía y prostitución.

Casi tres de cada diez mujeres declaran prácticas no deseadas

Uno de los resultados más relevantes del estudio se sitúa en el ámbito del consentimiento. Según la encuesta, el 28,1 % de las mujeres afirma haberse visto forzada alguna vez a hacer algo que no quería en una relación sexual, frente al 12,8 % de los hombres. En el desarrollo del informe, el dato aparece formulado también como un 28,2 % de mujeres que declara haberse visto forzada a realizar prácticas no deseadas alguna vez en su vida.

La encuesta recoge además diferencias significativas en la forma de interpretar los límites de un encuentro sexual. El 54,3 % de los hombres se muestra bastante o muy de acuerdo con la afirmación de que, si se acepta tener un encuentro sexual, hay que llegar hasta el final si la otra persona quiere. Entre las mujeres, ese porcentaje baja al 36,6 %, mientras que el 60,5 % se declara poco o nada de acuerdo.

El estudio introduce así una cuestión central para las políticas de salud sexual: el consentimiento no puede abordarse únicamente como una declaración formal, sino como una práctica relacional que exige educación, autonomía, reconocimiento de límites y capacidad para detener una situación cuando una de las partes no desea continuar.

La satisfacción sexual baja respecto a 2009

La II Encuesta Nacional de Salud Sexual permite comparar algunos indicadores con la primera edición, realizada en 2009. El 77,2 % de la población declara estar satisfecha con su vida sexual, frente al 85,8 % registrado entonces. El descenso se acentúa con la edad y cae hasta el 51,3 % entre las personas mayores de 75 años.

También se reduce el peso atribuido a la actividad sexual como condición para la felicidad. El grado de acuerdo con la afirmación “sin una vida sexual activa no es posible ser feliz” baja del 36,9 % al 34,6 % entre los hombres, y desciende de forma más marcada entre las mujeres, del 39,3 % en 2009 al 28,5 % en la actualidad.

Hoy, el 60,8 % de la población se muestra poco o nada de acuerdo con esa idea. El dato sugiere un cambio cultural en la forma de entender la sexualidad, menos vinculada a un mandato de actividad constante y más relacionada con el bienestar, la diversidad de experiencias y las distintas etapas vitales.

La aceptación de las relaciones entre personas del mismo sexo se duplica

La encuesta refleja un avance amplio en la aceptación social de la diversidad sexual. El 88,1 % de la población considera que una relación entre personas del mismo sexo es tan respetable como una heterosexual. En 2009, ese apoyo alcanzaba el 41 %. La evolución muestra un cambio profundo en la percepción social durante los últimos 16 años.

El consenso es similar entre hombres y mujeres: el 87,1 % de los hombres y el 89 % de las mujeres comparten esa consideración. La encuesta también recoge que el 13,4 % de la población afirma haber mantenido relaciones sexuales con personas de su mismo sexo en algún momento de su vida.

En cuanto a la atracción sexual, el 87,5 % de los hombres declara sentirse atraído por mujeres y el 77,2 % de las mujeres por hombres. La atracción homosexual es señalada por el 4,7 % de los hombres y el 1,5 % de las mujeres. La atracción por ambos sexos alcanza al 2,6 % de los hombres y al 4,3 % de las mujeres, mientras que el género no resulta determinante para el 2,5 % de los varones y el 4,3 % de las mujeres.

La educación sexual recibe un apoyo mayoritario

El 91,1 % de la población respalda que se imparta educación sexual en Primaria, ESO y Formación Profesional. El dato sitúa la educación afectivo-sexual como una demanda ampliamente compartida y vinculada a varios de los retos que refleja la encuesta: consentimiento, prevención, diversidad, relaciones igualitarias y acceso a información fiable.

Las fuentes de información difieren por sexo. Entre los hombres, el ámbito educativo aparece como la principal vía de aprendizaje, con un 30,6 %. Entre las mujeres, la fuente principal sigue siendo la madre, con un 29 %. Esta diferencia apunta a trayectorias educativas y familiares distintas en el acceso al conocimiento sobre sexualidad.

La encuesta refuerza la necesidad de una educación sexual integral, no limitada a aspectos biológicos o preventivos. Los resultados sobre consentimiento, pornografía, uso del preservativo y violencia sexual muestran que la salud sexual requiere información rigurosa, habilidades relacionales y capacidad crítica ante los mensajes que circulan en entornos digitales.

Tres de cada cuatro no usaron preservativo en su última relación vaginal

En materia de prevención, el estudio muestra que el 75,2 % de las personas no utilizó preservativo en su última relación con penetración vaginal. Entre quienes no lo usaron, el 29,2 % indicó que solo mantenía relaciones con su pareja, el 21,6 % señaló el uso de otro método anticonceptivo y el 24,5 % explicó que él, ella o su pareja no se encontraban en edad fértil.

En términos generales, el informe resume que el 25 % usó preservativo, alrededor del 50 % recurrió a otros métodos anticonceptivos o de prevención del embarazo —como anticoncepción hormonal, marcha atrás o vasectomía— y el 25 % restante no utilizó ningún tipo de protección ni método anticonceptivo.

La prevención frente a infecciones de transmisión sexual aparece como uno de los puntos de mayor preocupación. El 62,3 % de la población nunca se ha realizado una prueba de VIH. Además, el 2,4 % recibió un diagnóstico de infección de transmisión sexual en el último año. En mujeres, el virus del papiloma humano fue el diagnóstico más frecuente, con un 47,6 %. En hombres, destacaron la gonorrea y las micosis, ambas con un 19 %.

La II Encuesta Nacional de Salud Sexual revela brechas en consentimiento, prevención, pornografía y aceptación de la diversidad en España.

El pago por relaciones sexuales se concentra en los hombres

La encuesta analiza también el pago por mantener relaciones sexuales. El 27,5 % de los hombres declara haber pagado alguna vez: un 9,6 % lo ha hecho una sola vez en la vida y un 17,9 % más de una vez. Entre quienes pagaron alguna vez, el 79,1 % afirma que fue hace más de cinco años, mientras que el 9,5 % lo hizo en el último año.

Este apartado muestra una práctica marcadamente masculinizada y mantiene abierto un debate social, sanitario y ético sobre sexualidad, poder, desigualdad y explotación. La inclusión de esta dimensión en la encuesta permite observar no solo conductas individuales, sino también patrones culturales que atraviesan las relaciones sexuales y de género.

El dato se suma a otros indicadores del estudio sobre consentimiento y experiencias no deseadas, y refuerza la necesidad de abordar la salud sexual desde una perspectiva amplia. La sexualidad no puede evaluarse únicamente en términos de prácticas o frecuencia, sino también desde el respeto, la igualdad, la seguridad y la ausencia de coerción.

La pornografía muestra una brecha clara por sexo

El consumo de pornografía presenta una diferencia notable entre hombres y mujeres. El 71,9 % de los hombres declara haber visto pornografía en el último año, frente al 24,9 % de las mujeres. El consumo es más frecuente entre las personas de 25 a 34 años, grupo en el que supera el 60 %, y disminuye progresivamente en edades más avanzadas.

La frecuencia de consumo también ofrece datos relevantes. El 13,6 % de la población ve pornografía al menos una vez a la semana, el 9,6 % lo hace con periodicidad mensual y el 2,3 % declara un consumo diario.

Estos resultados colocan la pornografía en el centro de la educación sexual contemporánea. Su presencia extendida, especialmente entre hombres jóvenes, obliga a incorporar reflexión crítica sobre consentimiento, expectativas, prácticas, relaciones igualitarias y diferencia entre ficción sexual, deseo, intimidad y vínculos reales.

Una herramienta para orientar políticas públicas

La II Encuesta Nacional de Salud Sexual se consolida como una de las principales fuentes para comprender la evolución de la sociedad española en materia de sexualidad, salud, diversidad y relaciones. Su valor reside tanto en la amplitud de la muestra como en la posibilidad de comparar indicadores con 2009.

Los resultados muestran avances claros en aceptación de la diversidad y apoyo a la educación sexual. Al mismo tiempo, señalan retos importantes en consentimiento, prevención de infecciones, uso del preservativo, acceso a pruebas diagnósticas, desigualdades de género, consumo de pornografía y pago por relaciones sexuales.

La radiografía que ofrece el estudio no se limita a describir conductas íntimas. También permite identificar necesidades de salud pública, formación, prevención y acompañamiento social. La sexualidad aparece así como una dimensión vinculada al bienestar, la autonomía, la igualdad y la información rigurosa.