La proyección accesible tendrá lugar el 23 de julio, a las 20.00 horas, en la Plaza de la Constitución, dentro del programa conmemorativo del 60 aniversario del rodaje de la película en Burgos.
La Plaza de la Constitución de Hortigüela acogerá el 23 de julio, a las 20.00 horas, una proyección accesible de El bueno, el feo y el malo, el clásico de Sergio Leone que mantiene una relación histórica con la provincia de Burgos. La sesión será gratuita y contará con recursos de accesibilidad comunicativa para que personas sordas y con discapacidad sensorial puedan disfrutar de la película en igualdad de condiciones.
La actividad forma parte del simposio organizado por la Asociación Cultural Sad Hill con motivo del 60 aniversario del rodaje del filme, una programación que se desarrollará del 23 al 26 de julio en la comarca del Arlanza y que incluye conferencias, mesa redonda, exposición, concierto y proyecciones vinculadas a una de las grandes películas del western europeo.

Cine clásico con accesibilidad comunicativa
La adaptación de la película ha sido realizada por Mira lo que te digo, MQD, entidad especializada en accesibilidad audiovisual. La proyección incorporará audiodescripción, subtítulos accesibles e interpretación en lengua de signos española integrada, conocida como ILSE.
Estos recursos permiten que la experiencia cinematográfica sea compartida por públicos diversos. La audiodescripción facilita el seguimiento de la acción a personas con discapacidad visual; los subtítulos accesibles incorporan información sonora relevante para personas sordas; y la lengua de signos integrada añade una capa comunicativa que amplía el acceso a la obra.
La medida sitúa la accesibilidad como parte del diseño cultural, no como un añadido posterior. La película llega a una plaza pública con los apoyos necesarios para que el cine pueda ser entendido, seguido y disfrutado por más personas.
Hortigüela se suma al mapa del aniversario
El vínculo de El bueno, el feo y el malo con Burgos forma parte de la memoria cinematográfica de la provincia. En 1966, el rodaje de la película dejó escenarios reconocibles en la comarca del Arlanza y convirtió lugares como el entorno de Sad Hill en espacios de peregrinación para seguidores del cine de Sergio Leone.
La Asociación Cultural Sad Hill ha desempeñado un papel clave en la recuperación y difusión de ese legado. Su trabajo ha contribuido a devolver visibilidad a los enclaves burgaleses vinculados al filme y a convertir el aniversario en una oportunidad para unir cine, territorio, turismo cultural y memoria colectiva.
La proyección de Hortigüela añade una dimensión inclusiva a ese programa. El aniversario no se limita a recordar el rodaje, también permite repensar cómo se ofrece hoy el patrimonio cinematográfico a la ciudadanía.
Una película que sigue convocando público
Estrenada en 1966, El bueno, el feo y el malo forma parte de la llamada Trilogía del Dólar de Sergio Leone y ocupa un lugar central en la historia del spaghetti western. Su música, sus paisajes, su montaje y la construcción del duelo final han convertido la película en una referencia de la cultura popular internacional.
Burgos conserva parte de esa huella. El cementerio de Sad Hill, recreado para la secuencia final, fue recuperado décadas después por voluntarios y seguidores de la película, y hoy funciona como uno de los enclaves más reconocibles del turismo cinematográfico en Castilla y León.
La sesión accesible en Hortigüela conecta ese imaginario con una plaza de pueblo, en una experiencia colectiva que devuelve la película a uno de los territorios que hicieron posible su memoria visual.
El Festival Petronila y la cultura inclusiva
La proyección se desarrolla en colaboración con el Festival Petronila de Cine de Burgos, impulsado por Fundación Círculo, que ya ha incorporado el 60 aniversario de El bueno, el feo y el malo a su programación mediante la proyección de la Trilogía del Dólar y actividades vinculadas a la Asociación Cultural Sad Hill.
El trabajo de MQD refuerza esa línea al incorporar accesibilidad audiovisual en una cita cultural al aire libre. La presencia de subtítulos accesibles, audiodescripción e ILSE permite que el cine deje de depender únicamente de la escucha o de la visión convencional.
La cultura inclusiva se concreta en decisiones técnicas y profesionales. Adaptar una película exige preparar guion de audiodescripción, integrar la lengua de signos, revisar subtítulos, ajustar tiempos y garantizar que todos los recursos convivan con la proyección sin alterar su comprensión.
Accesibilidad para compartir la misma pantalla
El valor de una proyección accesible está en que distintas personas pueden vivir la misma sesión al mismo tiempo. Frente a modelos separados o adaptaciones posteriores, este formato permite que el público comparta plaza, película, emoción y conversación.
En una obra tan marcada por la imagen, la música y los silencios como El bueno, el feo y el malo, la accesibilidad adquiere una relevancia especial. La experiencia no depende únicamente del argumento, también de los gestos, la tensión, los sonidos, la composición visual y los ritmos de espera.
La adaptación comunicativa ayuda a traducir esa riqueza cinematográfica para quienes encuentran barreras sensoriales o comunicativas, sin reducir la película a una simple narración de hechos.
Cultura en igualdad
La sesión de Hortigüela muestra cómo los festivales, aniversarios y programas conmemorativos pueden incorporar la accesibilidad desde su concepción. Una plaza pública, una película histórica y un público diverso permiten situar la inclusión en el centro de la experiencia cultural.
MQD trabaja precisamente en esa línea, con el objetivo de que el cine accesible y la accesibilidad audiovisual formen parte de festivales, eventos y proyecciones de distinto formato. La incorporación de subtítulos accesibles, lengua de signos y audiodescripción contribuye a eliminar barreras de comunicación y a ampliar el derecho de acceso a la cultura.
El programa del 60 aniversario suma así una lectura contemporánea a una película mítica. El legado de Leone se celebra en el territorio burgalés donde parte de su imaginario tomó forma, pero se proyecta con herramientas que responden a una demanda cultural actual: que nadie quede fuera de la pantalla.