Radio La Fontana estrena su primera emisión en San Juan de Dios León como proyecto comunitario de personas refugiadas, profesionales y barrio

Personas participantes en la radio comunitaria creada en La Fontana de Armunia

El artista sonoro Rafael Martínez del Pozo ha estrenado en el centro de Protección Internacional de San Juan de Dios de Armunia una radio construida junto a residentes y profesionales. El proyecto quiere permanecer después de la residencia artística y abrir sus micrófonos al barrio, mientras genera un archivo de voces, relatos y sonidos de la vida cotidiana.

La Fontana de Armunia ha emitido este miércoles durante dos horas su primer programa de radio comunitaria después de más de una semana de convivencia, grabaciones, pruebas de sonido y trabajo compartido entre personas acogidas, profesionales y el artista Rafael Martínez del Pozo. Radio La Fontana ha transformado diferentes espacios del Centro de Protección Internacional de San Juan de Dios León en un estudio abierto y ha estrenado así el proyecto seleccionado para el III Programa de Refugio Creativo. Residencias Artísticas Ana Mendieta.

La propuesta ha nacido con vocación de continuidad. Martínez del Pozo ha planteado desde su diseño una radio capaz de sobrevivir a su estancia como artista residente, con emisiones que puedan escucharse posteriormente en internet, herramientas para facilitar su uso autónomo y una relación que se extienda hacia el barrio de Armunia y la ciudad. El proyecto fue elegido entre más de medio centenar de propuestas por un jurado en el que participaron representantes vecinales, profesionales de los ámbitos social y cultural y personas residentes en La Fontana.

Ese planteamiento explica que la primera emisión se haya alejado de un estudio convencional. Los micrófonos se han desplazado por pasillos y espacios comunes para recoger conversaciones, sonidos y fragmentos de la actividad diaria, mientras las personas participantes han ido construyendo el contenido a partir de aquello que sucede dentro del centro.

«No quería hacer la típica radio en una mesa con personas expertas ocupando un tiempo de antena. Quería hacer algo más callejero, que reflejara lo que imaginaba que era este centro: muchas personas trabajando, relaciones que se establecen con los residentes y ese mosaico de pequeños momentos que conforman la vida de un lugar», ha explicado Martínez del Pozo.

Rafael Martínez del Pozo durante el proyecto Radio La Fontana en Armunia

Escucha

La radio aparece aquí menos como canal de difusión que como método de trabajo. Durante los días previos a la emisión, participantes y profesionales han realizado recorridos sonoros, grabaciones y pruebas de streaming que han permitido modificar progresivamente la idea inicial.

«Ha sido más intuitivo: probar, equivocarnos, cambiar de dirección y seguir avanzando», ha resumido el creador.

La residencia se ha concebido precisamente como un laboratorio de escucha. Una persona puede participar hablando ante un micrófono, pero también seleccionando sonidos, proponiendo contenidos, acompañando una grabación o interviniendo en la organización del programa. Esa flexibilidad formaba parte de la propuesta que el jurado seleccionó en primavera por su capacidad para generar relaciones entre el centro, el barrio y la ciudad.

El propio artista reconoce que la convivencia ha modificado su punto de partida. «Cuando presenté el proyecto tenía unos objetivos y unas expectativas, pero vivir aquí durante esta semana larga te cambia muchas cosas interiormente. A nivel emocional es una experiencia muy bonita, pero muy intensa».

Martínez del Pozo, nacido en Barakaldo en 1973 y residente desde 2009 en la provincia de León, desarrolla su trabajo entre el arte sonoro, la radio experimental y la mediación cultural. Es licenciado y doctor en Bellas Artes y ha desarrollado proyectos en espacios como MUSAC, LABoral, Azkuna Zentroa y la Fundación Cerezales Antonino y Cinia. Desde Castro de Cepeda dirige el estudio Grabaciones de Campo y el proyecto Leve, vinculado a residencias artísticas y producción sonora en el medio rural.

La primera emisión ha durado dos horas, pero el proyecto se ha diseñado para que residentes y profesionales puedan mantener la radio activa una vez concluida la residencia artística.

Acogida

Radio La Fontana se desarrolla dentro de un dispositivo cuya actividad principal se encuentra lejos del ámbito artístico. El Programa de Protección Internacional de San Juan de Dios León acompaña a personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional en procesos que abarcan atención social, jurídica y psicológica, acceso al empleo y la vivienda, trámites administrativos y participación comunitaria.

Durante 2025, La Fontana atendió a 404 personas de 35 nacionalidades, entre ellas 87 mujeres, 207 hombres, 49 niñas y 61 niños. La cifra da una dimensión del movimiento que existe detrás de un centro en el que las estancias forman parte de procesos más amplios orientados hacia la autonomía.

Dentro de ese contexto, el Programa de Refugio Creativo ha añadido los derechos culturales a las herramientas de acompañamiento. Su responsable sociocomunitaria, Ánxela Blanco, lo explica desde una idea sencilla. «Refugio Creativo trabaja para garantizar los derechos culturales de las personas solicitantes de asilo o refugiadas. Intentamos hacer vida juntas y generar vida cultural en el territorio».

El programa comenzó en 2024 después de una experiencia piloto desarrollada el año anterior y tomó como referencia a Ana Mendieta, artista cubana que llegó siendo niña a Estados Unidos y cuya trayectoria estuvo profundamente atravesada por el desplazamiento, el cuerpo y la relación con el territorio. La iniciativa fue posteriormente seleccionada para presentarse en las XVI Jornadas de Inclusión en las Artes Escénicas del INAEM, donde se expuso como una experiencia que conecta creación artística, mediación comunitaria y atención social.

Personas participantes en la radio comunitaria creada en La Fontana de Armunia

Tres lenguajes

Las tres ediciones han utilizado lenguajes artísticos diferentes.

La primera residencia seleccionó a la bailarina cubana Ana Beatriz Pérez Enríquez, Betty, que desarrolló Anfibia, una propuesta construida desde el cuerpo, el movimiento, la voz y el espacio sonoro. La segunda correspondió al cineasta leonés Marcos Rodríguez Díez, Marcos Roddie, cuyo proyecto Lo que no entra en cuadro trabajó con memoria, relatos e imágenes mediante metodologías de creación colectiva.

La tercera ha desplazado la creación hacia el sonido y la palabra. Las tres experiencias comparten, sin embargo, una misma estructura. El artista llega al centro con una propuesta previa y el proceso de convivencia termina modificándola mediante la participación de quienes viven y trabajan allí.

En el caso de Radio La Fontana, esa característica adquiere especial importancia porque el resultado puede continuar funcionando después de la salida del creador. Desde su selección, el proyecto contemplaba dejar un manual técnico, un fanzine y un archivo sonoro digital que facilitaran la continuidad de las emisiones y evitaran que el conocimiento técnico quedara exclusivamente en manos del artista.

Martínez del Pozo ha confirmado ahora que mantendrá su vinculación como voluntario, aunque considera que el objetivo pasa por que el proyecto consiga autonomía. «Yo continuaré vinculado desde el voluntariado porque es un proyecto que te toca y te apetece acompañar, pero creo que tiene que funcionar por sí mismo».

Personas participantes en la radio comunitaria creada en La Fontana de Armunia

Barrio

Esa continuidad determinará también hasta dónde llega el componente comunitario de la iniciativa.

La Fontana se encuentra en Armunia, un barrio con identidad propia dentro de León, y desde las primeras convocatorias de Refugio Creativo el programa ha buscado extender las actividades fuera de los límites del centro. En 2025 reunió a más de veinte agentes sociales y culturales para analizar precisamente cómo establecer conexiones con asociaciones, espacios educativos y proyectos culturales del territorio. Entre las cuestiones detectadas apareció la necesidad de generar más relaciones entre iniciativas que ya trabajan en la ciudad pero que con frecuencia lo hacen de forma separada.

La radio ofrece una herramienta especialmente adaptable a ese objetivo. Puede desplazarse al exterior, grabar en el barrio, incorporar testimonios vecinales y generar contenidos sin necesitar un escenario estable. La intención expresada desde abril ha sido que las voces procedan tanto de residentes y trabajadores de La Fontana como de Armunia y del conjunto de la ciudad.

La primera emisión ha permitido comprobar la parte técnica. El siguiente paso será determinar si esa estructura consigue generar una programación periódica y sumar participantes más allá de la residencia.

Martínez del Pozo sitúa ahí una de las enseñanzas que le ha dejado la experiencia. Durante estos días algunas personas han utilizado los micrófonos para compartir fragmentos de sus trayectorias, mientras otras han participado desde espacios menos visibles del proceso. «Hay personas que han encontrado aquí un lugar para contar su historia. Son historias muy fuertes. Ver dónde están ahora, que han aprendido español, que están formándose o que pronto podrán trabajar, emociona muchísimo».

Después de dos horas de emisión, Radio La Fontana ha dejado por tanto algo más difícil de medir que un programa terminado. El proyecto ha instalado una herramienta que puede seguir grabando la vida del centro cuando la residencia artística haya concluido y que, si consigue mantenerse, permitirá que quienes llegan a Armunia participen también en la construcción de su relato cotidiano.