Las Loras abre su territorio como aula para 20 centros de Primaria, Secundaria y Bachillerato

El programa educativo 2026-2027 llevará a alumnado de Primaria, Secundaria y Bachillerato desde el aula hasta el paisaje mediante actividades, un escape room virtual y una salida de campo. La participación es gratuita y las inscripciones permanecerán abiertas hasta el 21 de septiembre.

El Geoparque Mundial UNESCO Las Loras ha abierto la convocatoria de su programa educativo 2026-2027 para que hasta 20 centros escolares descubran sobre el terreno aquello que habitualmente aparece en los libros de texto. La propuesta, dirigida principalmente a colegios e institutos de Palencia y Burgos, aunque abierta también a otras provincias, combinará entre septiembre y mayo contenidos de geología, fósiles, biodiversidad, paisaje, patrimonio y sostenibilidad con juegos y una salida de campo de media jornada adaptada a cada grupo.

La inscripción es gratuita y cada centro podrá participar con un máximo de 50 estudiantes, de manera que el programa podría llegar hasta un millar de alumnos si las plazas alcanzasen su capacidad máxima. Los gastos de desplazamiento y, cuando proceda, las entradas a museos o centros de interpretación correrán a cargo de los participantes.

El plazo permanecerá abierto hasta el 21 de septiembre. Los centros interesados deberán remitir la ficha de inscripción firmada y sellada al correo info.geoloras@gmail.com.

Los contenidos se adaptan a los distintos cursos

Paisaje

La propuesta parte de una idea especialmente sencilla para la enseñanza de las ciencias. Un pliegue geológico resulta bastante más comprensible cuando puede observarse en una montaña; un paisaje kárstico deja de ser un dibujo del libro cuando el alumnado camina sobre él, y conceptos como biodiversidad, erosión o transformación del territorio adquieren otra dimensión cuando se reconocen en el espacio donde realmente suceden.

Ese planteamiento ha marcado desde hace años el proyecto educativo de Las Loras, que ofrece a los centros apoyo para localizar en la naturaleza ejemplos reales de muchos de los contenidos curriculares trabajados en Primaria y Secundaria.

En esta ocasión se incorpora también expresamente Bachillerato, ampliando la propuesta a estudiantes que pueden abordar los procesos geológicos y ambientales con un nivel mayor de profundidad.

Las Loras ofrece para ello un escenario particularmente rico. La UNESCO describe este territorio del norte de Castilla y León por sus altas parameras calizas, las propias “loras”, formadas por grandes pliegues separados por cañones fluviales que han configurado un paisaje muy reconocible. El espacio forma parte de la Red Mundial de Geoparques de la UNESCO desde 2017.

Juego

El aprendizaje comenzará antes de ponerse las botas.

Después de una primera aproximación al Geoparque adaptada a la edad de cada grupo, los participantes afrontarán un escape room virtual diseñado alrededor de sus valores naturales y geológicos. Para avanzar tendrán que resolver pruebas y relacionar conocimientos mientras descubren elementos del territorio que posteriormente podrán reconocer durante la visita.

La fórmula permite que el juego funcione como preparación para el trabajo de campo y evita que la excursión se convierta únicamente en una sucesión de explicaciones.

Rocas, fósiles, ecosistemas, paisajes y patrimonio cultural entran así en una dinámica en la que los alumnos tienen que observar, relacionar información y resolver problemas.

La experiencia del curso anterior ya combinó talleres en los centros, materiales didácticos, actividades basadas en el juego y recorridos sobre el terreno. Más de 600 estudiantes participaron finalmente durante 2025-2026 y la organización recibió 42 solicitudes para las 20 plazas disponibles.

Campo

La última parte del itinerario llevará al alumnado al propio Geoparque mediante una salida de media jornada.

Los recorridos se decidirán en función de la etapa educativa, las características de cada grupo y la época del año. El territorio permite trabajar con paisajes kársticos, fósiles, pliegues geológicos, ecosistemas, yacimientos arqueológicos y elementos del patrimonio histórico y cultural.

La edición anterior permite hacerse una idea de las posibilidades. Los escolares realizaron actividades en lugares como Orbaneja del Castillo, Las Tuerces, Covalagua, Peña Castillo, Rebolledo de la Torre, Villadiego, Sargentes de la Lora o la Cueva del Agua de Basconcillos del Tozo, aunque las rutas del nuevo curso volverán a seleccionarse según cada grupo.

En esos espacios, contenidos que pueden parecer abstractos dentro del aula se vuelven visibles. Es posible observar cómo actúa el agua sobre la roca caliza, identificar formas del relieve, interpretar estratos y pliegues o comprender por qué determinados ecosistemas aparecen precisamente en unas condiciones geológicas concretas.

Millones

Una de las particularidades de aprender geología consiste en cambiar la escala del tiempo.

El paisaje que un estudiante contempla durante una mañana contiene procesos desarrollados durante millones de años. Las rocas conservan información sobre antiguos ambientes, los fósiles permiten aproximarse a organismos de otras épocas y las formas actuales del relieve son el resultado acumulado de movimientos tectónicos, erosión y circulación del agua.

Las Loras facilita especialmente esa lectura porque muchos de sus elementos geológicos aparecen de manera visible y accesible.

La coordinadora del programa educativo, Nerea Arias, explicaba al terminar la edición anterior que el territorio cuenta con formaciones especialmente adecuadas para el público joven, entre ellas paisajes kársticos y estructuras que aparecen habitualmente en los libros de texto. La monitora Sandra Fernández añadía que salir al campo permite que conceptos como pliegues, fallas o anticlinales adquieran sentido al poder identificarlos directamente.

Más que piedras

La propuesta amplía además la mirada para evitar que un geoparque se entienda únicamente como una colección de formaciones geológicas.

La UNESCO concibe estos espacios precisamente como territorios donde el patrimonio geológico se relaciona con la naturaleza, la cultura y las comunidades que los habitan, utilizando ese conjunto para abordar cuestiones como el uso sostenible de los recursos, el cambio climático o los riesgos naturales. Actualmente existen 241 geoparques mundiales en 51 países.

Por eso el programa educativo incorpora biodiversidad, ecosistemas, patrimonio arqueológico, cultura y sostenibilidad junto a los contenidos estrictamente geológicos.

La lectura de un paisaje puede explicar tanto cómo se formó una roca como por qué un pueblo apareció en un determinado emplazamiento, qué recursos utilizó su población o de qué manera las actividades humanas han transformado el territorio a lo largo de los siglos.

Cerca

Otro de los objetivos consiste en trabajar la relación de los jóvenes con su entorno más próximo.

La edición anterior reunió a grupos de ocho centros de Palencia, diez de Burgos y dos de Valladolid, con seis clases de Primaria y catorce de Secundaria. La elevada demanda dejó 42 solicitudes para las 20 plazas disponibles.

El dato resulta relevante porque muestra que una actividad científica vinculada al medio rural puede despertar interés también fuera de los municipios integrados directamente en el Geoparque.

Para un estudiante de Palencia o Burgos, estudiar Las Loras significa además descubrir que algunos de los ejemplos utilizados para explicar la historia de la Tierra pueden encontrarse a pocos kilómetros de casa.

La proximidad cambia la relación con el conocimiento. El fósil deja de pertenecer exclusivamente al museo y el relieve deja de ser una fotografía tomada en un destino lejano. Ambos pasan a formar parte del territorio cotidiano.

Curiosidad

El programa mantiene igualmente una dimensión de educación ambiental. Conocer el origen y funcionamiento de un espacio ayuda a comprender por qué determinados elementos necesitan conservarse y qué efectos pueden tener sobre ellos algunas actividades humanas.

La finalidad educativa del Geoparque enlaza así ciencia y cuidado del territorio sin convertir la salida de campo en una clase aislada de naturaleza.

Durante el curso pasado, prácticamente todo el profesorado que respondió a la evaluación manifestó su intención de repetir la experiencia y recomendar el programa, según el balance elaborado por Las Loras.

Ese resultado ha llevado al Geoparque a mantener el modelo para 2026-2027 y abrirlo a una etapa educativa adicional.

Inscripción

El programa se desarrollará desde septiembre de 2026 hasta mayo de 2027 y está limitado a 20 centros, con un máximo de 50 alumnos por participante.