Solo el 4% de edificios en Castilla y León es accesible

El 96% de edificios en Castilla y León presenta barreras de accesibilidad, según el primer barómetro de la Fundación Mutua de Propietarios.

El primer Barómetro de la Accesibilidad revela que el 96% de los inmuebles presenta barreras para personas con movilidad reducida y que el coste frena su adaptación.


La accesibilidad en viviendas sigue siendo una asignatura pendiente

Solo el 4% de los edificios residenciales en Castilla y León es plenamente accesible para personas con movilidad reducida, según el primer Barómetro de la Accesibilidad elaborado por la Fundación Mutua de Propietarios y presentado el 5 de mayo, con motivo del Día Europeo de la Vida Independiente. El informe analiza cerca de 891.000 inmuebles en la comunidad y concluye que el 96% presenta al menos una barrera en el recorrido desde la calle hasta la vivienda.


Barreras desde la vía pública hasta el interior del edificio

El 96% de edificios en Castilla y León presenta barreras de accesibilidad, según el primer barómetro de la Fundación Mutua de Propietarios.

Escalones, rampas ineficaces y portales inaccesibles

El estudio identifica que las dificultades comienzan antes de acceder al inmueble. Dos de cada tres edificios (66%) no son accesibles desde la calle al portal, siendo el escalón el principal obstáculo en el 48% de los casos. Además, cuando existen rampas, el 40% carece de barandilla, lo que limita su funcionalidad.

Una vez en el portal, el 69% de los edificios sigue presentando problemas de accesibilidad. Aunque el 89% dispone de puertas anchas, en el 47% de los casos no se mantienen abiertas o se cierran rápidamente, y un 30% resulta difícil de manejar por su peso. A ello se suma que solo el 42% de los porteros automáticos está adaptado a la altura de una persona en silla de ruedas.


El ascensor no garantiza la accesibilidad

Deficiencias estructurales en el acceso a la vivienda

Disponer de ascensor no asegura un acceso adecuado. El informe señala que el 11% de los edificios carece de este servicio y, en aquellos que sí lo tienen, el 43% presenta desniveles no resueltos correctamente en el acceso.

En el interior del ascensor, las barreras persisten: puertas pesadas (87%), botones demasiado altos (85%), tiempos de cierre insuficientes (83%) o falta de espacio (78%). En conjunto, el 64% de los ascensores no cumple los criterios de accesibilidad necesarios para su uso por personas en silla de ruedas.

Las escaleras tampoco constituyen una alternativa viable, ya que tres de cada cinco carecen de barandillas en ambos lados, lo que dificulta su uso seguro.


Impacto social: más de 113.000 personas afectadas

En Castilla y León, más de 113.500 personas con movilidad reducida se enfrentan a estas limitaciones en su vida diaria. El informe subraya que la falta de accesibilidad condiciona la autonomía personal, convirtiendo acciones cotidianas, como salir o entrar en casa, en un proceso complejo.

En palabras de Cristina Pallàs, “una vida libre e independiente empieza en lo más cotidiano: poder entrar y salir de casa sin ayuda. Cuando el entorno no está preparado, esa autonomía se diluye”.


Brecha de percepción y falta de inversión

Diferencias entre la valoración ciudadana y la realidad

El barómetro detecta una divergencia en la percepción de la accesibilidad. Las personas sin problemas de movilidad valoran la accesibilidad de sus edificios con un 7,2 sobre 10, mientras que quienes sí los tienen reducen esa puntuación a un 6,1.

A esta falta de concienciación se suma el factor económico. El 74% de los edificios no ha acometido mejoras en los dos últimos dos años y el 53% no prevé hacerlo a corto plazo. El 84% de las comunidades de propietarios considera económicamente difícil adaptar sus inmuebles.


Envejecimiento poblacional y necesidad de adaptación

El informe sitúa la accesibilidad como un reto estructural en un contexto marcado por el envejecimiento demográfico. La necesidad de adaptar los edificios se plantea no solo como una cuestión de inclusión, sino también como una inversión en calidad de vida a medio y largo plazo.