El 22% de los universitarios abandona o cambia de grado por una elección académica sin orientación previa

El 22% cambia o abandona carrera en el primer año Expertos alertan del aumento de la ansiedad tras la PAU y defienden reforzar la orientación vocacional antes de la universidad.

Expertos alertan del aumento de la ansiedad tras la PAU y defienden adelantar los procesos de orientación vocacional a la ESO y Bachillerato

La superación de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) marca cada año el cierre de una etapa académica para miles de estudiantes españoles. Sin embargo, especialistas en psicología educativa y orientación escolar advierten de que el periodo posterior a la publicación de las notas se ha convertido en uno de los momentos de mayor incertidumbre para muchos jóvenes, obligados a tomar decisiones sobre su futuro académico bajo la presión de las notas de corte, las expectativas familiares y la falta de información sobre las titulaciones.

Esta situación se refleja en los datos del sistema universitario español. Según la estadística de rendimiento académico del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el 22,1% del alumnado de nuevo ingreso abandona o cambia de titulación durante el primer curso universitario. Del total, un 13,1% deja los estudios iniciados y un 9% opta por matricularse en otra carrera.

La incertidumbre se traslada de la PAU a la elección universitaria

Orientadores y psicólogos educativos detectan un incremento de los niveles de ansiedad en las semanas posteriores a la PAU. El fenómeno, conocido como «parálisis por análisis», aparece cuando los estudiantes se enfrentan a un exceso de opciones y a la percepción de que una única decisión condicionará de forma definitiva su trayectoria profesional.

La situación afecta especialmente a jóvenes de entre 17 y 18 años que deben escoger estudios superiores sin disponer, en muchos casos, de un conocimiento profundo de sus competencias, intereses o expectativas profesionales.

María Guinart, psicóloga y especialista del Departamento de Orientación de Cumbres School Valencia, señala que la presión social y académica influye de forma decisiva en la elección de carrera.

«Afrontar el cambio de etapa con la sensación de que estás tomando la decisión más importante de tu vida a los 17 o 18 años genera un pico de estrés crónico en los alumnos», explica.

La especialista advierte de que numerosos estudiantes con expedientes destacados terminan optando por titulaciones con elevadas notas de acceso por considerar que sería un error renunciar a ellas, aunque no respondan necesariamente a sus intereses vocacionales.

«La presión social empuja a muchos jóvenes con expedientes excelentes a matricularse en carreras de alta nota de corte simplemente ‘para no desperdiciar la nota’, ignorando su verdadera vocación. El resultado es la frustración, el vacío emocional y, finalmente, el abandono en el primer curso», añade.

Más allá de la nota de corte

Los especialistas coinciden en que uno de los principales problemas radica en identificar la calificación obtenida en la PAU con la idoneidad para cursar una determinada carrera.

La elección académica continúa condicionada en numerosos casos por las posibilidades de acceso y no por un análisis previo de habilidades, capacidades o expectativas profesionales.

Esta circunstancia explica parte de los cambios de titulación que se producen durante el primer año universitario y que suponen un coste personal, académico y económico tanto para las familias como para las propias instituciones de educación superior.

El 22% cambia o abandona carrera en el primer año
Expertos alertan del aumento de la ansiedad tras la PAU y defienden reforzar la orientación vocacional antes de la universidad.

La orientación temprana gana protagonismo

Ante esta realidad, los departamentos de orientación educativa defienden la necesidad de iniciar los procesos de acompañamiento vocacional antes de la etapa final de Bachillerato.

Los expertos consideran que el alumnado debería comenzar a explorar intereses, competencias y alternativas formativas desde 4º de ESO y 1º de Bachillerato, mediante herramientas que permitan identificar fortalezas personales y perfiles académicos de forma más precisa.

El objetivo es que la decisión universitaria se construya progresivamente y no quede limitada a las semanas posteriores a la publicación de las calificaciones de acceso.

Nuevos modelos de diagnóstico académico

En los últimos años han surgido programas especializados que buscan complementar la orientación tradicional mediante análisis personalizados del perfil del estudiante.

Entre ellos figura Unidream, una plataforma que evalúa variables académicas, competenciales y vocacionales para proponer itinerarios formativos y opciones universitarias adaptadas a cada alumno.

Según los datos facilitados por la organización, más de 25.000 estudiantes han participado ya en este tipo de procesos de orientación en España.

Uno de los casos destacados es el de Mathilda Penelope Potton, alumna de Cumbres School Valencia y reconocida por la Generalitat Valenciana por su excelencia académica. La estudiante fue además una de las ganadoras nacionales de Unidream en la presente edición, en la que participaron más de 7.000 aspirantes.

Potton considera que disponer de información objetiva sobre sus capacidades le ha permitido afrontar con mayor seguridad la elección de estudios superiores.

«Cada vez es más difícil acceder a determinados grados o programas, pero el problema no es solo llegar, sino saber si es ahí donde realmente quieres estar. Tener claro hacia dónde voy me permite tomar decisiones con más seguridad y no dejarme llevar únicamente por la nota», afirma.

Un reto para universidades y centros educativos

La preocupación por el bienestar emocional del alumnado universitario ha ganado peso en los últimos años. Diversos estudios señalan que la ansiedad, la incertidumbre sobre el futuro y las dificultades de adaptación constituyen algunos de los factores que influyen en el abandono académico durante los primeros cursos.

En este contexto, los especialistas defienden una orientación más amplia, capaz de integrar información académica, análisis competencial, conocimiento del mercado laboral y acompañamiento psicológico.

El objetivo pasa por reducir la distancia entre las expectativas previas y la realidad universitaria, favoreciendo decisiones más ajustadas a las capacidades e intereses de cada estudiante y disminuyendo los índices de abandono y cambio de titulación que continúan registrándose en las universidades españolas.