El VIII Encuentro Estatal de Participación Juvenil de EAPN-ES ha trasladado a las administraciones propuestas sobre vivienda, empleo digno, garantía de ingresos, salud mental y lucha contra la aporofobia.
Cerca de setenta jóvenes en riesgo de pobreza o exclusión social procedentes de la práctica totalidad del Estado se han reunido en Mieres para reclamar políticas públicas capaces de frenar la transmisión intergeneracional de la desigualdad. Las conclusiones del encuentro se han trasladado a responsables del Instituto de la Juventud de España y del Gobierno del Principado de Asturias.
Encuentro
El Campus Universitario de Mieres ha acogido del 1 al 3 de julio el VIII Encuentro Estatal de Participación Juvenil Rompiendo el ciclo de la pobreza, organizado por EAPN-ES en colaboración con EAPN Asturias.
Durante tres jornadas, los participantes han trabajado sobre las principales barreras que condicionan sus proyectos de vida. El acceso a una vivienda, la precariedad laboral, la insuficiencia de ingresos, la salud mental y la discriminación han centrado las dinámicas y las propuestas.
El encuentro ha situado la experiencia directa de los jóvenes como una fuente de conocimiento para el diseño de políticas públicas. Las demandas elaboradas durante las sesiones fueron presentadas a Margarita Guerrero, directora general del INJUVE, y a Nuria Rodríguez, directora general de Participación Ciudadana, Transparencia, Diversidad Sexual y LGTBI del Principado.
Vivienda
El acceso a una vivienda digna ha ocupado una parte central del trabajo. Los participantes han pedido regular el mercado para limitar la concentración de inmuebles en pocas manos y favorecer su uso como residencia habitual.
También han reclamado apoyos específicos para menores tutelados y jóvenes extutelados, un colectivo especialmente expuesto al sinhogarismo y a la exclusión residencial cuando abandona el sistema de protección.
La vivienda aparece vinculada al resto de las oportunidades. Sin ingresos suficientes, estabilidad laboral o respaldo familiar, la emancipación queda fuera del alcance de una parte creciente de la juventud.
Empleo
Las propuestas laborales se han dirigido a facilitar empleos estables, con salarios que permitan desarrollar un proyecto personal y sostener el coste de la vivienda.
Los jóvenes han pedido reducir la burocracia que dificulta la incorporación al mercado laboral, especialmente entre las personas migrantes, y revisar los convenios colectivos al menos cada dos años para adaptarlos a la evolución del coste de la vida.
También han planteado que el Servicio Público de Empleo financie la obtención del permiso de conducir cuando constituya un requisito para acceder a un puesto de trabajo, una necesidad especialmente relevante en territorios rurales o con escaso transporte público.
Salud mental
La salud mental ha vuelto a ocupar un lugar destacado. Los participantes han advertido de que el malestar emocional juvenil no puede tratarse únicamente como un problema individual, al estar relacionado con la precariedad, la presión social, la incertidumbre económica y las dificultades para construir un futuro estable.
Entre las medidas planteadas figuran la creación de programas públicos de terapia familiar, una mayor promoción de la salud mental desde los centros educativos y el incremento de profesionales en el sistema sanitario público.
El enfoque defendido durante el encuentro relaciona el bienestar emocional con las condiciones materiales de vida y con la disponibilidad de apoyos accesibles y continuados.
Aporofobia
La discriminación asociada a la pobreza ha formado parte de los debates a través del concepto de aporofobia, entendido como el rechazo hacia las personas que carecen de recursos.
Los jóvenes han reclamado reforzar la legislación antidiscriminatoria, ampliar la protección de las víctimas y combatir la segregación educativa. También han pedido una mayor visibilidad para una forma de discriminación que limita el acceso a oportunidades y agrava los procesos de exclusión.
La pobreza, según las conclusiones del encuentro, no solo reduce los recursos económicos. También condiciona el trato recibido, la participación social y el ejercicio de derechos.
Instituciones
Nuria Rodríguez ha señalado que “las personas jóvenes tienen muy claro cuáles son sus necesidades y cómo tienen que involucrarse en la vida social y política para seguir reivindicando mejoras en sus condiciones de vida”.
La responsable autonómica ha considerado que estas reivindicaciones “son legítimas y que tenemos que escuchar”.
Margarita Guerrero ha destacado la posibilidad de “escuchar el conocimiento que emana de las personas jóvenes” y ha asegurado que resulta fundamental recoger las propuestas, trasladarlas a las administraciones y utilizarlas para mejorar las políticas públicas.

Pobreza
El encuentro se ha celebrado un mes después de la presentación del XVI Informe El Estado de la Pobreza de EAPN-ES. Según sus datos, más de dos millones de personas de entre 16 y 29 años se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social en España.
La tasa alcanza el 27% de la juventud, mientras que una de cada cinco personas jóvenes vive por debajo del umbral de la pobreza.
La organización advierte de que estas situaciones suelen comenzar antes de la vida adulta. Las carencias económicas durante la infancia, las desigualdades educativas, la debilidad de la protección social y la falta de apoyos familiares pueden acumularse y transmitirse entre generaciones.
Precariedad
El desempleo juvenil se sitúa en el 18,6%, frente al 10,5% registrado en el conjunto de la población. A esta diferencia se añaden una temporalidad del 33,7% y una parcialidad del 26,3%.
Estas condiciones limitan la capacidad de ahorrar, alquilar una vivienda o asumir proyectos personales a medio plazo. Tener un empleo tampoco garantiza salir de la pobreza cuando los salarios resultan insuficientes o las jornadas son parciales e inestables.
Las propuestas formuladas en Mieres vinculan por ello empleo, vivienda e ingresos dentro de una misma estrategia contra la exclusión.

Emancipación
En 2025, únicamente el 14,6% de las personas de entre 16 y 29 años vivía de forma independiente, una proporción que se ha reducido prácticamente a la mitad desde 2008.
Incluso entre quienes consiguen emanciparse persiste la vulnerabilidad. Cerca de una de cada cuatro personas jóvenes que vive de forma independiente se encuentra en situación de pobreza y destina una parte desproporcionada de sus ingresos al pago de la vivienda.
Los datos muestran que la emancipación tardía no responde únicamente a decisiones personales, sino a una combinación de bajos salarios, inestabilidad, alquileres elevados y debilidad de las políticas públicas de vivienda.
Participación
EAPN-ES defiende la participación de jóvenes en situación de vulnerabilidad como una herramienta necesaria para elaborar medidas ajustadas a su realidad. La presencia directa de las personas afectadas permite identificar barreras que pueden quedar fuera de los diagnósticos institucionales.
El encuentro de Mieres ha concluido con un conjunto de propuestas destinadas a incorporarse al debate político. Vivienda, empleo, ingresos, salud mental y lucha contra la discriminación aparecen como piezas conectadas de una misma estrategia.
Romper el ciclo de la pobreza exige actuar sobre las causas que limitan las oportunidades desde la infancia y acompañan a una parte de la población durante la juventud y la vida adulta.