Aldeas Infantiles SOS desarrolla en Tenerife talleres de formación, convivencia intercultural y aprendizaje práctico dirigidos a adolescentes y jóvenes de entre 16 y 25 años.
Alrededor de 80 adolescentes y jóvenes participan este verano en Construyendo una Ecoaldea, un programa de Aldeas Infantiles SOS destinado a reforzar la autonomía de quienes han crecido en el sistema de protección o atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
La iniciativa se desarrolla entre el 22 de junio y el 31 de julio en la Ecogranja La Aldea de Tenerife. A través de la convivencia y de actividades prácticas, los participantes adquieren conocimientos, ensayan responsabilidades cotidianas y trabajan competencias útiles para su futura incorporación social y laboral.
Emancipación
El tránsito hacia la vida adulta resulta especialmente complejo para quienes han vivido bajo una medida de protección. Al alcanzar la mayoría de edad, muchos deben iniciar su proceso de emancipación con mayor rapidez que otros jóvenes y, en ocasiones, sin una red familiar estable que pueda ofrecer apoyo económico, emocional o residencial.
A las dificultades para acceder a una vivienda y encontrar empleo se suman la necesidad de continuar la formación, gestionar ingresos y asumir las responsabilidades propias de una vida independiente.
Aldeas Infantiles SOS acompaña estos procesos antes y después de los 18 años mediante itinerarios adaptados a las necesidades de cada joven. El objetivo es que puedan definir su proyecto vital y desarrollar las capacidades personales, sociales y profesionales necesarias para avanzar con mayor seguridad.

Aprendizaje
El campo de verano combina formación y experiencia directa. Los participantes asisten a talleres de bioconstrucción, agricultura ecológica, cocina saludable, sensibilización ambiental, técnicas audiovisuales e intervención asistida con animales.
El programa incluye también contenidos sobre prevención de riesgos laborales y primeros auxilios, además de la posibilidad de obtener la acreditación como manipulador de alimentos.
Estas actividades acercan a los jóvenes a distintos ámbitos profesionales y les permiten identificar intereses, mejorar destrezas y conocer entornos de trabajo. La formación se completa con hábitos relacionados con la responsabilidad, la puntualidad, la constancia y el cumplimiento de compromisos.
Convivencia
Construyendo una Ecoaldea reúne a jóvenes de diferentes lugares, trayectorias y orígenes culturales. Entre ellos figuran participantes de los programas de Aldeas Infantiles SOS y otros chicos y chicas en situación de vulnerabilidad, incluidos jóvenes migrantes que han llegado sin acompañamiento familiar.
La convivencia facilita el intercambio de experiencias y el desarrollo de valores como el respeto, la cooperación y la capacidad para resolver conflictos. El trabajo en equipo permite además abordar las actividades desde la corresponsabilidad y distribuir tareas entre los integrantes de cada grupo.
El campo se organiza en dos turnos de tres semanas, con alrededor de 40 participantes en cada uno.
Responsabilidad
Los jóvenes intervienen de forma activa en el funcionamiento del programa. Quienes ya conocen la experiencia acompañan a los nuevos participantes, mientras otros colaboran en la preparación y el desarrollo de los talleres como parte de su formación.
Este modelo refuerza el sentimiento de pertenencia y evita que los participantes sean únicamente receptores de actividades. La organización cotidiana del campo se convierte en una oportunidad para tomar decisiones, asumir funciones y comprobar las consecuencias del trabajo compartido.
La participación directa contribuye también a ganar confianza y a descubrir capacidades que pueden trasladarse a otros ámbitos de la vida.
Trayectoria
El programa comenzó en 2010 y desde entonces ha reunido a cerca de 3.000 adolescentes y jóvenes procedentes de diferentes puntos de España, Europa, África y América Latina.
La experiencia desarrollada en Tenerife ha servido como referencia para iniciativas similares en países donde Aldeas Infantiles SOS mantiene actividad, entre ellos Brasil, Chile, Senegal y Cabo Verde.
La continuidad del proyecto ha permitido adaptar los contenidos a las necesidades de los participantes y reforzar su orientación hacia la autonomía, la capacitación profesional y la convivencia intercultural.
Visita
Durante la primera semana de actividad, el campo recibió la visita de Mimmo Parisi, presidente del Consejo Internacional de Aldeas Infantiles SOS Internacional.
Parisi recorrió los talleres y participó en una entrevista organizada por Radio Explora, la emisora impulsada por los propios jóvenes. En la conversación intervinieron también Pedro Puig Pérez, presidente de Aldeas Infantiles SOS España, y María del Mar Líndez Líndez, directora general de la organización.
“Construyendo una Ecoaldea demuestra cada año el potencial de los chicos y chicas cuando cuentan con oportunidades para aprender, asumir responsabilidades y compartir experiencias con sus iguales”, señaló Pedro Puig.
El presidente de Aldeas Infantiles SOS España añadió que el acompañamiento y la convivencia les permiten descubrir sus capacidades y desarrollar herramientas para afrontar el futuro con confianza.
Acompañamiento
En 2025, Aldeas Infantiles SOS prestó apoyo integral a 1.141 adolescentes y jóvenes mediante sus Programas de Jóvenes.
La intervención incluyó ayuda para acceder a una vivienda, continuar la formación, buscar empleo y recibir atención psicológica cuando fue necesaria.
La organización desarrolló esta labor mediante ocho Proyectos de Autonomía, ocho Proyectos de Emancipación, ocho Servicios de Empleo, un Proyecto Ágora de formación en competencias personales y laborales, dos Programas Profesionales y un Servicio de Postacogimiento.
El campo de verano forma parte de este acompañamiento continuado, que busca evitar que la finalización de una medida de protección implique también el fin de los apoyos necesarios para construir una vida independiente.