Subdelegación del Gobierno, Universidad y Ayuntamiento coordinan la prevención ante la llegada de casi 3.000 alumnos de nuevo ingreso, un 60% procedentes de fuera de la provincia, y extenderán el control policial a residencias y zonas de ocio para evitar también botellones en Burgos

La Subdelegación del Gobierno, la Universidad de Burgos y el Ayuntamiento han reforzado la prevención de novatadas y botellones ante el comienzo del curso 2026-2027 y la llegada de casi 3.000 nuevos estudiantes a la UBU, de los cuales alrededor del 60% procede de fuera de la provincia. Responsables de las tres instituciones y de la Policía Nacional y Local han coordinado este miércoles, 2 de septiembre, un dispositivo que extenderá la vigilancia más allá del campus, con atención a residencias universitarias y espacios de ocio de la ciudad.
La reunión ha congregado al subdelegado del Gobierno en Burgos, Pedro de la Fuente; el rector de la Universidad de Burgos, José Miguel García; la vicerrectora de Estudiantes, Sara Gutiérrez; el concejal de Seguridad, Ángel Manzanedo; el subjefe de la Policía Local, Juan Romo, y el comisario jefe provincial de la Policía Nacional, José Carlos Donoso. La coordinación se repite cada comienzo de curso como medida preventiva ante unas semanas en las que se concentra la incorporación de alumnado a la vida universitaria.
Las instituciones consideran que el trabajo desarrollado durante los últimos años ha permitido reducir las novatadas hasta hacerlas prácticamente desaparecer del entorno universitario burgalés, aunque descartan rebajar la vigilancia. La estrategia combina información al alumnado, normativa universitaria, coordinación administrativa y presencia de los cuerpos policiales cuando las conductas desbordan el ámbito académico.
Casi 3.000 nuevos estudiantes llegan a la Universidad de Burgos
El inicio del curso adquiere una dimensión particular por el volumen de incorporaciones. Cerca de 3.000 estudiantes comienzan este año su etapa en la Universidad de Burgos, y seis de cada diez proceden de otras provincias, un movimiento que incrementa durante estas semanas la llegada de jóvenes a residencias, alojamientos y espacios universitarios de la capital.
La Universidad ha desarrollado además esta semana sus jornadas de bienvenida y orientación para el alumnado internacional del curso 2026-2027, con actividades en la Facultad de Humanidades y Comunicación, la Biblioteca Federico Sanz y el Hospital del Rey. El comienzo académico concentra así durante los primeros días de septiembre la incorporación progresiva de estudiantes nacionales e internacionales.
La prevención pretende actuar precisamente durante ese proceso inicial de integración. Subdelegación, UBU y Ayuntamiento quieren impedir que determinadas prácticas vejatorias recuperen espacio bajo la apariencia de rituales de bienvenida y, paralelamente, controlar concentraciones y botellones que puedan producirse tanto en las inmediaciones universitarias como en otras zonas de la ciudad.
“La vigilancia no será solo en la Universidad”, han remarcado durante la reunión, que ha ampliado expresamente el ámbito preventivo a residencias y espacios de ocio. Policía Nacional y Policía Local mantendrán una coordinación estrecha durante las primeras semanas del curso.
Las novatadas pueden constituir una falta muy grave
El tratamiento de las novatadas ha cambiado sustancialmente en el ámbito universitario español. La Ley 3/2022, de Convivencia Universitaria, considera falta muy grave realizar novatadas u otras conductas vejatorias, físicas o psicológicas, cuando provoquen un grave menoscabo de la dignidad de las personas.
La norma permite sancionar este tipo de infracciones con una expulsión de entre dos meses y tres años de la universidad en la que se hayan cometido los hechos o con la pérdida parcial de derechos de matrícula durante un curso o semestre académico. La graduación depende de las características concretas de cada expediente y debe respetar el principio de proporcionalidad.
La responsabilidad universitaria puede coexistir además con otras consecuencias jurídicas. Cuando durante la tramitación de un procedimiento disciplinario se aprecien indicios de que los hechos pueden constituir delito, la propia Ley de Convivencia Universitaria establece que la universidad deberá suspender el expediente y poner la situación en conocimiento del Ministerio Fiscal.
De ahí que las instituciones burgalesas hayan insistido en separar estas conductas de cualquier consideración festiva o tradicional. Dependiendo de los hechos concretos, determinadas actuaciones pueden rebasar el régimen disciplinario universitario y adquirir relevancia administrativa, civil o penal.
La UBU prohíbe las novatadas desde hace más de una década
La Universidad de Burgos dispone además de una normativa específica de prohibición de novatadas cuyo origen se encuentra en un acuerdo adoptado por el Claustro Universitario en diciembre de 2014. La regulación prohíbe expresamente cualquier actuación dirigida al alumnado de nuevo ingreso que comporte vejaciones, coacciones o vulneración de su dignidad, con independencia de la denominación o supuesta justificación de la actividad.
Su ámbito alcanza a los estudiantes matriculados en la UBU y a quienes residan en sus residencias universitarias o colegios mayores. La normativa señala de manera específica las conductas realizadas en recintos, espacios e instalaciones universitarias y en los alojamientos vinculados a la institución.
A esa regulación se ha incorporado el marco estatal de 2022 y la Normativa de Convivencia de la Universidad de Burgos, aprobada en junio de 2024. La UBU cuenta también con una Comisión de Convivencia y un buzón electrónico mediante el que los miembros de la comunidad universitaria pueden comunicar conflictos, denuncias o quejas relacionadas con este ámbito.
El resultado, según la valoración compartida por las instituciones en la reunión, ha sido una reducción sostenida de estas prácticas durante los últimos cursos. Esa evolución explica que el dispositivo actual tenga un marcado carácter preventivo y pretenda evitar la transmisión a los estudiantes recién llegados de comportamientos que anteriormente podían asumirse como parte de la incorporación a la Universidad.
Policía Nacional y Policía Local amplían la vigilancia
El subdelegado del Gobierno ha defendido la continuidad del modelo de coordinación. “Esta reunión pone de manifiesto la tolerancia cero de todas las instituciones de Burgos con las novatadas”, ha señalado Pedro de la Fuente, quien ha recordado el trabajo realizado durante los últimos años para impedir que estas prácticas se transmitan entre sucesivas generaciones de universitarios.
“Queremos que no se trasladen tradiciones perniciosas en la que cualquier estudiante quedaba indefenso ante reglas no escritas donde se producían comportamientos que dan lugar a responsabilidades administrativas e incluso penales. Ya no se transmiten y debe de seguir así”, ha añadido.
La Subdelegación ha garantizado una vigilancia exhaustiva mediante la colaboración de Policía Nacional y Policía Local, planteamiento que permite trasladar la prevención desde el campus hacia otros espacios donde puedan concentrarse estudiantes durante los primeros días de actividad académica.
El objetivo afecta también a los botellones asociados tradicionalmente a determinadas celebraciones del comienzo de curso. La reunión no ha concretado un dispositivo específico ni ha aportado datos sobre concentraciones registradas durante ejercicios anteriores, aunque las instituciones han incluido expresamente su prevención dentro de la planificación conjunta.
La Universidad mantiene las sanciones ante las conductas vejatorias
El rector de la Universidad de Burgos, José Miguel García, ha atribuido la evolución registrada durante los últimos años a la coordinación entre instituciones y a la continuidad de una política de rechazo de los actos vejatorios.
“Desde la Universidad se viene siguiendo desde hace años una política y normativa clara hacia la erradicación absoluta de las novatadas. Podemos decir que los cursos se inician con absoluta normalidad, lo que no invita a relajar en ningún caso las acciones de prevención”, ha explicado.
García ha advertido además de que las actuaciones contra la dignidad de los estudiantes pueden derivar en sanciones universitarias y ha señalado que los hechos se pondrán en conocimiento de la Fiscalía cuando se aprecien indicios delictivos. Ese procedimiento coincide con las previsiones recogidas por la legislación estatal de convivencia universitaria.
El marco disciplinario permite a las universidades actuar sobre las infracciones cometidas por su alumnado sin perjuicio de la responsabilidad penal o civil que pueda derivarse de los mismos hechos. La legislación ha sustituido así la consideración genérica de estas prácticas por una tipificación expresa cuando alcanzan suficiente gravedad.
El Ayuntamiento rechaza la novatada como forma de integración
El concejal de Seguridad, Ángel Manzanedo, ha situado el respeto a la dignidad como límite de cualquier actividad relacionada con la recepción de nuevos estudiantes. “La postura del Ayuntamiento de Burgos es clara: tolerancia cero ante cualquier tipo de novatada que suponga una práctica vejatoria, humillante o que atente contra la dignidad de las personas”, ha afirmado.
Manzanedo ha rechazado que este tipo de comportamientos puedan justificarse como tradición o mecanismo para integrarse en un grupo y ha defendido la colaboración entre administraciones y fuerzas de seguridad para intervenir cuando sea necesario.
“Queremos que los estudiantes que llegan a Burgos puedan disfrutar de su etapa universitaria con libertad y seguridad, pero siempre desde el respeto y la convivencia”, ha añadido el responsable municipal.
La reunión celebrada al inicio del curso mantiene de este modo una estrategia que Burgos viene repitiendo desde años anteriores. En 2024, Subdelegación, Ayuntamiento, Universidad y cuerpos policiales ya desarrollaron un encuentro específico con este mismo objetivo, dirigido entonces tanto a evitar las novatadas como a prevenir botellones durante la llegada del alumnado.
El 091 y el 092 permanecen disponibles ante amenazas o vejaciones
Las administraciones han pedido a los nuevos alumnos que comuniquen cualquier situación en la que puedan sentirse intimidados, coaccionados o sometidos a una práctica vejatoria. Las personas afectadas pueden contactar con el 091 de la Policía Nacional o con el 092 de la Policía Local de Burgos.
La Universidad dispone paralelamente de sus propios mecanismos de convivencia. Su Comisión de Convivencia mantiene un formulario destinado a que la comunidad universitaria traslade información sobre conflictos, mientras que la Defensoría Universitaria cuenta con un canal de consulta que tramita las cuestiones de su competencia de forma confidencial.
Con casi 3.000 alumnos incorporándose por primera vez a la institución y una mayoría procedente de fuera de Burgos, las primeras semanas del curso concentran buena parte del esfuerzo preventivo. Las instituciones mantienen como objetivo preservar la evolución de los últimos años y evitar que unas prácticas que consideran prácticamente erradicadas vuelvan a formar parte de la recepción del nuevo alumnado.