El alquiler dispara el coste de estudiar fuera de casa

El alquiler dispara el coste de estudiar fuera de casa. Estudiantes consultan las calificaciones de la PAU tras la publicación de los resultados en la Universidad de Valladolid.

El nuevo curso universitario arranca con una presión creciente sobre el presupuesto de los estudiantes que tienen que cambiar de ciudad. Una habitación cuesta ya 425 euros mensuales de media en España y alcanza los 600 en Barcelona y los 550 en Madrid, mientras el recurso al crédito exige mirar mucho más allá de una cuota mensual aparentemente baja.

El alquiler dispara el coste de estudiar fuera de casa. Estudiantes consultan las calificaciones de la PAU tras la publicación de los resultados en la Universidad de Valladolid.

Septiembre ha devuelto a miles de universitarios a las aulas y ha obligado a otros tantos hogares a rehacer sus cuentas para afrontar matrícula, alojamiento, transporte, alimentación y material durante el curso 2026-2027. El principal factor de presión llega desde la vivienda. El precio medio de una habitación en un piso compartido se ha situado este verano en 425 euros mensuales en España, después de crecer un 1% interanual, aunque las diferencias territoriales elevan la factura hasta los 600 euros en Barcelona y los 550 en Madrid y Palma.

La escalada adquiere otra dimensión cuando se observa con perspectiva. En marzo de 2021, una habitación costaba de media 380 euros en Barcelona y 350 en Madrid. Cinco años después, los precios actuales suponen incrementos próximos al 58% y al 57%, respectivamente. En ciudades universitarias de menor tamaño el desembolso se mantiene por debajo de esas cifras, aunque también absorbe una parte importante del presupuesto mensual.

El curso comienza, además, con un sistema universitario que ha alcanzado máximos de matrícula. Los últimos datos disponibles del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades sitúan en 1.875.010 los estudiantes de grado, máster y doctorado en 2025-2026, alrededor de un 21% más que una década antes. Casi tres de cada diez estaban ya matriculados en universidades privadas.

Habitación

Compartir piso continúa siendo una de las fórmulas más utilizadas por quienes estudian lejos de casa, aunque la diferencia de precios entre ciudades condiciona cada vez más la elección.

Los datos correspondientes al segundo trimestre de 2026 sitúan a Barcelona como la capital más cara, con 600 euros mensuales por habitación, seguida por Madrid y Palma, con 550, y San Sebastián, con 500. El promedio nacional queda en 425 euros.

Para una familia, diez meses de alojamiento a ese precio medio representan 4.250 euros únicamente en habitación, antes de sumar matrícula, alimentación, suministros cuando quedan fuera del contrato, transporte, material académico o desplazamientos al domicilio familiar.

El problema se intensifica cuando la universidad elegida está en una de las grandes capitales. A 550 euros mensuales, el curso académico supone 5.500 euros solo por una habitación durante diez meses; en Barcelona, con la referencia de 600 euros, la cifra alcanza los 6.000.

La vivienda puede terminar convirtiéndose así en la partida más elevada del coste universitario, incluso por encima de la propia matrícula en buena parte de las universidades públicas.

Salamanca

Castilla y León mantiene precios alejados de Madrid o Barcelona, aunque las diferencias internas también son importantes. Salamanca, una de las ciudades universitarias con mayor tradición, ofrece actualmente numerosas habitaciones alrededor de 275 a 300 euros mensuales, junto a opciones que superan ampliamente esa cantidad según ubicación, servicios incluidos y tipo de alojamiento.

La comparación ayuda a entender hasta qué punto la ciudad en la que se estudia puede modificar el presupuesto familiar. Una diferencia de 250 euros al mes entre dos habitaciones supone 2.500 euros adicionales a lo largo de diez meses de curso.

Ese factor comienza a pesar en decisiones que antes dependían principalmente de la titulación, la nota de acceso o las preferencias personales. Elegir universidad implica cada vez más calcular también cuánto cuesta vivir en la ciudad donde se encuentra.

Presupuesto

Resulta más difícil establecer cuánto cuesta en total un curso universitario. Las horquillas que sitúan el gasto mensual entre 800 y 1.800 euros proceden de estimaciones privadas y no existe una estadística oficial única que permita aplicarlas por igual a todos los estudiantes.

La cifra cambia de manera radical según el alumno permanezca en el domicilio familiar, comparta piso, acceda a una residencia, estudie en una universidad pública o privada y necesite desplazarse diariamente.

También varía la matrícula entre comunidades autónomas y según el número de créditos, la experimentalidad del grado y si se trata de primera o posteriores matrículas.

Por esa razón, tampoco existe por ahora una estadística pública que permita afirmar que 240.000 familias vayan a contratar un préstamo este curso. Esa cifra difundida en los últimos días procede de aplicar una previsión privada de endeudamiento a la población universitaria, y debe interpretarse como una estimación empresarial, no como un dato del Sistema Integrado de Información Universitaria.

Los últimos registros oficiales sí permiten conocer la dimensión del alumnado. En 2024-2025 se contabilizaron 1.416.388 estudiantes matriculados únicamente en grados universitarios, mientras la previsión total para grado, máster y doctorado en 2025-2026 ascendió a casi 1,9 millones.

Crédito

Cuando el ahorro familiar, una beca o los ingresos mensuales resultan insuficientes, algunas familias recurren a préstamos personales o a pagos aplazados.

En ese punto, el precio real del dinero adquiere tanta importancia como el importe solicitado. La referencia fundamental es la TAE, porque incorpora no solo el interés nominal, sino también gastos y comisiones y permite comparar mejor diferentes ofertas financieras.

También conviene comprobar el plazo total, las comisiones, las consecuencias de una amortización anticipada y la existencia de periodos de carencia, durante los cuales puede aplazarse el pago del principal mientras continúan generándose intereses.

Una cuota mensual pequeña tampoco equivale necesariamente a un crédito barato. Alargar durante años el periodo de devolución reduce el pago inmediato, aunque incrementa el coste total de la financiación.

Revolving

El riesgo aumenta cuando los gastos universitarios se financian mes a mes mediante una tarjeta con modalidad revolving.

El Banco de España advierte de que este tipo de crédito permite devolver la deuda mediante cuotas periódicas, pero el capital disponible vuelve a generarse a medida que se amortiza y a la deuda pueden añadirse nuevos gastos, intereses y comisiones.

El problema aparece especialmente con cuotas muy bajas. Si apenas cubren los intereses, la reducción del principal puede ser mínima y el periodo de devolución prolongarse durante años. En determinadas circunstancias, la deuda puede incluso crecer a pesar de que el usuario siga abonando cada mensualidad.

Por eso el supervisor financiero recomienda conocer antes de contratar el tipo de interés, la TAE, la modalidad de pago, el importe de las cuotas y el plazo estimado necesario para liquidar completamente la deuda.

El Banco de España dispone incluso de un simulador específico que permite calcular cuánto tiempo podría tardarse en devolver una deuda revolving y qué cantidad terminaría pagándose en intereses según la cuota escogida.

Decisiones

El encarecimiento de la vivienda universitaria introduce además una desigualdad menos visible que la propia matrícula. Dos estudiantes que acceden al mismo grado y pagan las mismas tasas pueden afrontar presupuestos completamente diferentes dependiendo de si su familia vive a veinte minutos del campus o a varios cientos de kilómetros.

La movilidad universitaria aporta independencia, acceso a titulaciones que no existen en todas las provincias y una experiencia formativa más amplia, aunque exige disponer de recursos suficientes para mantener durante nueve o diez meses una segunda residencia.

Alojamiento, alimentación y transporte convierten de este modo la ubicación del campus en una variable económica decisiva.

El aumento de estudiantes en universidades privadas añade otra transformación. En una década, su alumnado ha pasado de 236.543 a 541.482 estudiantes, un incremento del 129%, mientras las universidades públicas han mantenido prácticamente estable su volumen.

No significa que todos esos alumnos afronten los mismos costes ni que recurran al endeudamiento, pero sí confirma que el mapa económico de la universidad española está cambiando junto con el número de estudiantes.

Antes de firmar

Para quienes necesiten financiar parte del curso, hay varias cifras que merece la pena calcular antes de aceptar una oferta.

ConceptoQué comprobar
TAECoste anual efectivo incluyendo intereses y gastos
TINTipo de interés nominal, insuficiente por sí solo para comparar
PlazoCuántos meses o años durará la deuda
CuotaCuánto capital se amortiza realmente cada mes
Coste totalCuánto se habrá pagado al terminar
ComisionesApertura, estudio, amortización u otros gastos
CarenciaQué se deja de pagar temporalmente y qué intereses genera
RevolvingModalidad, TAE, cuota y fecha estimada de cancelación

El comienzo del curso universitario vuelve así a colocar una cuenta por delante de muchas familias. La matrícula representa únicamente una parte. La verdadera brecha aparece cuando estudiar exige también encontrar una habitación, pagarla durante casi todo el año y sostener el resto de los gastos cotidianos lejos del domicilio familiar.