La Yutera recibe a sus nuevos estudiantes por todo lo alto

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ALMUDENA ÁLVAREZ/PALENCIA

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UVa chiguita inaugura el curso subida a la torre 10B. Foto: E.DUQUE

A las doce en punto del pasado 28 de septiembre, Ángela Santos Benito hizo algo que ningún otro estudiante del Campus de la Universidad de Valladolid en Palencia había hecho antes: subirse a la Torre del Reloj situada sobre el aulario de La Yutera para inaugurar el curso y dar la bienvenida a los nuevos alumnos.

Su fecha de nacimiento, el 30 de diciembre de 2008, la convirtió en la estudiante más joven del campus y en merecedora del nombramiento de “chiguita del año”, un término muy palentino que sirve para designar a niños y jóvenes.

Sin quererlo, esta alumna de primero de Biotecnología – se da la casualidad de que este grado también se estrena en el campus palentino-, se convirtió en la primera “chiguita del año”, en la protagonista de un nuevo ritual universitario que quiso mezclar bienvenida, antropología y memoria. Y, literalmente, llevar el comienzo de curso «por todo lo alto».

La idea se cocinó en el Grado en Antropología Social y Cultural en colaboración con el Campus de la Universisdad de Valladolid con el lema Busca y captura. Iniciemos el curso por todo lo alto. 

El objetivo era convertir el primer día de curso en un momento compartido entre las distintas titulaciones y recuperar parte de la historia del lugar que ahora ocupa la universidad.

“Lo llevábamos pensando desde hace tiempo. Este rito de inicio, desde la antropología, es algo muy importante que estudiamos como antropólogos, un cambio de etapa”, explicaba Lía Álvarez, estudiante de segundo de Antropología Social y Cultural. “También es una forma de conocernos un poco más entre todos los grados de aquí”, añadía.

La primera parte del ritual tuvo lugar en la plaza central del Aulario, donde numerosos estudiantes esperaban para descubrir quién sería la persona elegida. Cada titulación presentó a su alumno o alumna de menor edad, acreditado con el DNI. La búsqueda terminó con una ganadora: Ángela Santos Benito. Sonriente reconocía que esa misma mañana se había despertado y no se acordaba de que se iba a hacer “lo del chiguito”. Y desde luego, lo que no imaginaba era que después nunca podría olvidarlo.  

Ángela subió hasta la parte más alta del Aulario, donde la esperaba Asur Fuente, coordinador del Grado en Antropología. Allí comenzó la preparación para el ascenso. Primero, el arnés. Después, el casco azul. Fuente le explicó los pasos que debía seguir y comprobó que todo estuviera correctamente colocado antes de iniciar la subida.

Siguiendo las indicaciones subió a la torre del Reloj y desde lo alto leyó unas palabras: “Por el poder que me otorga el nombramiento de chiguita del año, desde la primera Universidad de España y encarmada a esta torre del reloj, doy por inaugurado el curso”, y ondeó la bandera de la Universidad de Valladolid mientras por megafonía volvía a sonar la sirena que antiguamente marcaba el cambio de turno de los trabajadores de la fábrica.

La escena conectaba así dos momentos separados por muchas décadas: el comienzo de un nuevo curso universitario y el pasado industrial de La Yutera. El reloj de la antigua fábrica, detenido en las 12:00, marcaba la hora del ritual, aunque esta imagen no ha podido verse porque el reloj está colocado en la parte de la torre que da al interior del campus. Y la sirena, recuperada para la ocasión, devolvió por unos instantes a los presentes hasta aquellos días en los que marcaba el cambio de turno en la fábrica.  

Pero Ángela no subió sola al pasado. Alrededor de su cuello llevaba anudado un pañuelo azul pensado como un testigo del pañuelo que usaban las trabajadoras textiles y que pasará cada año de un estudiante a otro.

“El Campus de La Yutera se construyó en lo que fue una antigua fábrica de yute en la que trabajaban sobre todo mujeres”, explicaba Lía. “Por eso, hemos hecho un homenaje a esas mujeres a través del pañuelo azul, que era el que solían llevar ellas y que se ha puesto la chiguita antes de subir a la torre”, añadía.

El pañuelo fue tejido en los telares de Ídem de Lienzo, un taller artesanal de Santa Cecilia del Alcor dedicado a la creación textil con telar de bajo lizo. Su recorrido no termina con Angola. El próximo curso tendrá que entregárselo a quien ocupe su lugar.

“Es un recuerdo que me voy a llevar”, señalaba Ángela. “El año que viene tendré que dar el pañuelo al próximo chiguito o chiguita, así que genial”.

El ritual quería poner en escena precisamente esa idea de tránsito que estudia la Antropología, dejar atrás una etapa y comenzar otra. “Ha sido difícil, sobre todo para nuestros profesores, coordinar y hacer todo esto, porque hay mucho trabajo por detrás”, reconocía Lía. De hecho, como explicaba Isabel Jiménez Durán, también estudiante de segundo de Antropología, la propuesta partió de los profesores y las alumnas ayudaron a darle forma. “Se nos propuso esta actividad el curso pasado. Hicimos asambleas para darle forma y ver cómo lo podíamos hacer”, aseguraba.

Para Isabel, la elección de Antropología tampoco es casual dentro de una iniciativa que pretende hablar de personas, de cambios y de cómo una comunidad se reconoce a sí misma. “Siento que es una ciencia social que estudia y mejora al ser humano. Además, es muy transdisciplinar y ve al ser humano en todas sus facetas”, explicaba. “También es muy necesaria para entender el mundo y para la propia vida de las personas”.

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UVa chiguita inaugura el curso subida a la torre 10B. Foto: E.DUQUE

Ángela, mientras tanto, afronta el suyo desde el comienzo de una carrera que también estrena promoción. Y su primera experiencia universitaria ya tiene un recuerdo difícil de repetir. “Me gusta haberlo hecho aquí en Palencia, aunque yo sea de Valladolid”, aseguró. Su enorme sonrisa ondeando una bandera de la UVa en lo alto de la torre, con un pañuelo azul al cuello y una sirena sonando de fondo, puso imagen a una nueva tradición en La Yutera que sin duda se repetirá el próximo curso.