Cruz Roja Española logró a través de su programa de Empleo apoyar con cerca de 30.000 inserciones laborales y más de 280.000 personas atendidas. En Castilla y León, la intervención alcanzó a 9.700 personas y logró una tasa media de inserción del 35%, en un momento en el que la realidad está marcada por desigualdades estructurales vinculadas al género, la edad o el origen.
La organización sitúa estos resultados en el marco de su estrategia de respuesta a las dificultades de acceso a un empleo estable y de calidad, especialmente entre colectivos en situación de vulnerabilidad.
Un modelo de acompañamiento integral
El Plan de Empleo se articula a través de itinerarios personalizados que combinan orientación, formación, intermediación y seguimiento, con el objetivo de mejorar la empleabilidad de las personas participantes.
En Castilla y León, cerca de 4.900 personas participaron en programas de inserción laboral, con una presencia mayoritaria de mujeres. Por grupos de edad, las actuaciones beneficiaron tanto a jóvenes como a mayores de 45 años, dos de los colectivos con mayores dificultades de acceso al mercado laboral.
Inserción laboral y red empresarial
El impacto del programa se refleja en las 29.685 personas que accedieron a un empleo en España durante 2025, de las cuales 2.508 lo hicieron en Castilla y León. Este resultado ha sido posible gracias a la colaboración con más de 16.000 empresas a nivel nacional y más de 1.500 en la Comunidad, que han facilitado miles de oportunidades laborales, mientras que la cooperación con el tejido empresarial se configura como uno de los pilares del modelo, permitiendo conectar la formación con las necesidades reales del mercado de trabajo.
La formación como eje estratégico
En la Comunidad, más de 5.400 personas participaron en acciones formativas, con una elevada presencia femenina, y se desarrollaron miles de horas de formación orientadas a mejorar las competencias profesionales.
Estas iniciativas se han adaptado a los cambios del mercado laboral, incorporando contenidos relacionados con la transformación digital y la transición ecológica, como programación, ciberseguridad, energías renovables o reciclaje.
Brechas de género y acceso al empleo
El análisis del mercado laboral confirma que las mujeres siguen enfrentando mayores obstáculos para acceder a empleos estables y de calidad. En respuesta, constituyen el eje central de los programas de Cruz Roja, representando cerca de dos tercios de las participantes en itinerarios intensivos.
Además, la organización ha desarrollado iniciativas específicas dirigidas a mujeres en situación de especial vulnerabilidad, como víctimas de violencia de género o mujeres migrantes, reforzando su autonomía económica a través del empleo.
Autoempleo y desarrollo territorial
El impulso al emprendimiento se consolida como una herramienta relevante para combatir la precariedad y favorecer el arraigo territorial. En Castilla y León, más de 200 personas recibieron apoyo en materia de autoempleo, con especial protagonismo de mujeres.
Estas iniciativas tienen un impacto directo en el medio rural, donde contribuyen a generar actividad económica y a frenar procesos de despoblación, especialmente en sectores vinculados a la economía local.
Retos y prioridades para 2026
De cara al próximo ejercicio, la organización ha definido varias líneas estratégicas centradas en mejorar el acceso a empleos de calidad, reducir las brechas de género, acompañar las transiciones derivadas de la digitalización y combatir el edadismo en el mercado laboral.
El objetivo es consolidar un modelo de inclusión basado en derechos que permita responder a los desafíos estructurales del empleo y garantizar que ningún colectivo quede excluido.
Proyección internacional
La acción en materia de empleo trasciende el ámbito nacional a través de programas de cooperación internacional que, durante 2025, alcanzaron a más de 118.000 personas en once países.
Estas intervenciones se centran en la mejora de la empleabilidad, el apoyo al emprendimiento y el fortalecimiento de economías locales en contextos de vulnerabilidad, contribuyendo a la construcción de sociedades más resilientes.