Mazu publica ‘culpable (esta vez)’, tercer adelanto de su primer álbum, tras actuar en Sonorama y antes de El Metro Festival

nuevas bandas de Castilla y León, Sonorama Ribera 2026, música emergente leonesa, festivales de verano y nuevos lanzamientos de pop-rock español.

La banda berciana publica el 19 de agosto culpable (esta vez), una canción que enfrenta la ligereza sonora del pop-rock veraniego con una letra sobre responsabilidad afectiva y errores propios.

El tema llega después de su paso por Musicamino, SilFest y Sonorama Ribera y antes de cerrar agosto en El Metro Festival de Almudévar.

Mazu continúa construyendo el camino hacia su primer álbum con culpable (esta vez), tercer adelanto de un disco con el que el cuarteto berciano quiere trasladar al terreno propio la experiencia acumulada durante años sobre los escenarios. La canción, cuyo estreno está previsto para este 19 de agosto, utiliza un sonido inmediato, luminoso y próximo al pop-rock de verano para abordar un asunto menos complaciente: ese momento en el que una ruptura obliga a revisar los propios errores y asumir que la responsabilidad también puede estar de este lado de la historia.

La elección introduce un matiz nuevo en la escritura del grupo. Frente al relato sentimental construido alrededor de culpas ajenas, culpable (esta vez) desplaza la mirada hacia quien canta. La relación ha fracasado, pero la letra evita convertir a la otra persona en explicación suficiente y utiliza la autocrítica como punto de partida.

Ese contraste entre fondo y forma sostiene buena parte de la canción. La instrumentación busca ligereza, guitarras reconocibles y un estribillo concebido para el directo, mientras el texto se ocupa de una experiencia mucho menos despreocupada. Mazu mantiene así la conexión con el pop-rock español de los años dos mil que reconoce como una de sus principales referencias, aunque progresivamente incorpora una escritura más personal. La propia banda se ha definido como defensora de ese sonido «dosmilero», actualizado desde códigos más próximos al indie-pop contemporáneo.

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Los cuatro integrantes de Mazu, banda berciana de pop-rock

Del grupo de versiones a las canciones propias

El recorrido explica parte de esta evolución. Antes de desarrollar repertorio propio, Marta Crespo, Mario, Jorge e Isidro acumularon años de actuaciones interpretando versiones. Aquella etapa permitió al cuarteto acostumbrarse al escenario, probar repertorios frente a públicos muy diferentes y entender el concierto como algo más que una reproducción exacta de las canciones.

La formación nació precisamente alrededor de la amistad y de esas actuaciones en bares con repertorio vinculado al pop-rock de los años 2000. El salto hacia las composiciones propias comenzó a adquirir una estructura más definida con la grabación en Aranda de Duero de su EP Me intoxiqué y abrió una etapa en la que Mazu pasó de reinterpretar canciones conocidas a buscar una identidad reconocible dentro de la escena emergente.

Ese proceso les llevó en 2025 hasta la final del Rising Stars Contest del Festival Internacional de Benicàssim. Mazu quedó entre los seis últimos proyectos seleccionados después de una primera fase en la que participaron 312 bandas y artistas.

culpable (esta vez) llega ahora dentro de una secuencia de lanzamientos destinada a desembocar en el primer larga duración de la formación. La producción vuelve a estar vinculada a Carlos Hernández, productor e ingeniero que ha trabajado con proyectos como Leiva, Viva Suecia o Repion y que participa en la definición del sonido de esta nueva etapa.

La canción invierte el relato habitual de la ruptura y coloca la responsabilidad en quien canta: esta vez, el error también puede ser propio.

Un disco pensado también desde el escenario

La evolución de Mazu durante 2026 se está produciendo al mismo tiempo en estudio y en directo. La banda ha pasado este verano por Musicamino, en Villafranca del Bierzo; SilFest Valdeorras y Sonorama Ribera, tres citas de dimensiones y perfiles distintos que han permitido probar sus nuevas canciones ante públicos fuera de su circuito inicial. Su participación en Musicamino tuvo lugar a finales de junio y SilFest programó al grupo el 2 de julio en O Barco de Valdeorras.

Sonorama Ribera ha supuesto otro salto en esa trayectoria. El festival de Aranda de Duero incluyó a Mazu en su programación de 2026 junto a más de un centenar de propuestas nacionales e internacionales, dentro de una edición celebrada del 5 al 9 de agosto.

Ese contacto continuado con el escenario condiciona también la producción del álbum. Las canciones mantienen estructuras pensadas para funcionar en escucha individual, pero conservan guitarras, ritmos y estribillos que buscan crecer cuando pasan al concierto. Es una característica coherente con una banda que desarrolló primero su oficio ante el público y después comenzó a construir catálogo propio.

Última parada del verano en Almudévar

La siguiente cita llegará el 22 de agosto en El Metro Festival, en Almudévar, Huesca. La tercera edición del encuentro ha recorrido durante julio diferentes localidades y espacios del municipio y culminará los días 21 y 22 en La Balsa, con una programación encabezada por Dorian y Parquesvr y en la que también figura Mazu.

La actuación cerrará para los bercianos una sucesión de festivales que ha coincidido prácticamente con la presentación escalonada de su nuevo material. Esa convivencia entre estudio y carretera les permite comprobar qué canciones encuentran una respuesta inmediata y cuáles necesitan otro tipo de escucha antes de que el álbum quede definitivamente expuesto al público.

En ese recorrido, culpable (esta vez) aporta una pieza distinta. La novedad reside menos en abandonar el pop-rock que identifica a la formación que en utilizarlo para contar una historia desde una posición menos cómoda. La música conserva el impulso festivo y el texto introduce la grieta.

Mazu afronta así el tramo previo a su debut largo sin desprenderse del sonido que les llevó a comenzar tocando juntos, aunque la mirada ha cambiado. Después de más de 200 conciertos antes incluso de consolidar repertorio propio, el siguiente paso consiste en conseguir que las canciones sostengan por sí mismas la identidad del grupo.

Y en culpable (esta vez) esa identidad comienza precisamente por admitir algo que las canciones de ruptura suelen esquivar: a veces la historia termina y el responsable tampoco está al otro lado.